1.- El próximo día 30 de este mes presentaré, en El Corte Inglés, un nuevo libro de postales antiguas y viejos cromos que he titulado "Postales de nuestros padres". Una vez más aprovecho la Navidad para poner en el mercado un libro con imágenes del ayer. Si es cierto eso de que cualquier tiempo pasado fue mejor, el libro volverá a tener el éxito de los anteriores. El pasado año, del ejemplar que titulé "Paseando por el tiempo" vendí 2.000 ejemplares en un mes, casi 1.000 de ellos en los citados grandes almacenes. He encomendado a mi amigo Juan del Castillo la presentación del volumen, porque es un hombre con memoria de elefante y amor al pasado, dos cualidades que adornan su condición de eximio escritor. "Postales de nuestros padres" significa otro recorrido por el tiempo, ya pasado, de las tarjetas de finales del XIX y principios del XX, que en esta ocasión vienen adornadas con cromos de la época romántica que aparecían en las cajetillas de cigarros. Cromos entrañables y cursis de la época bella.
2.- El coleccionismo de postales sigue muy en boga. Lo que ocurre es que algunas han alcanzado precios fuera del alcance de muchos coleccionistas, precisamente por su rareza, por sus ediciones cortas y porque los fanáticos las acaparan y no las dejan salir a los mercados del papel viejo y antiguo. Este libro ha sido diseñado por el profesor de la Facultad de Bellas Artes Jaime H. Vera, que odia las negritas. Desde hace muchos años, Jaime me ha ayudado en el cuidado de mis mejores libros y yo se lo agradezco mucho. Juntos comenzamos a trabajar en Romero en los tiempos de la revista "Atlántida", que dirigía Carlos Ramos Aspiroz, coronel retirado y amigo, ahora metido en tareas de edición de periódicos. Esta publicación militar me dio a mí muchas relaciones con empresarios tinerfeños que la costeaban, a través de sus contratos publicitarios. No por nada, sino porque yo era el redactor, el cobrador y el chico de los recados. Qué tiempos, amigo Carlos, que luego fue miembro del CESID y que realizó tareas importantes de espionaje y contraespionaje, de las que él jamás habla porque es una persona de lo más discreta. Y un buen periodista.
3.- Espero que tanto Jaime como Carlos, como Mercedes Fernández, ese crack de la pre impresión de Romero, y Nazario Hernández, director comercial de la litografía, estén presentes en el acto de inaugu ración, que organiza con primor y eficacia total mi amigo Vicente Gómez Carrero, director para Tenerife de los grandes almacenes. No hablo del stand que decora Pablo Martín, un lujo como persona y como profesional, porque quiero que ustedes vayan a verlo. Voy a regalar el primer ejemplar del libro a mi amigo Pepe Rodríguez, director y editor de este periódico, porque la obra es también un ejercicio de tinerfeñismo: cómo éramos, nuestra gente, nuestros paisajes rurales, nuestros magos, nuestra ciudad capital en todo su esplendor, nuestro puerto, nuestro Puerto de la Cruz; es decir, todo lo que ha defendido EL DÍA con ahínco durante un siglo. Este libro, como tantos otros de años atrás, será el de la Navidad. Cuántos no irán a parar a Venezuela, a Argentina, a la vieja Europa; allí donde haya un canario. He firmado muchos de los anteriores en el stand de El Corte Inglés y lo volveré a hacer, sin duda, este año. Con estas postales comentadas regresamos al pasado por un túnel imperceptible: el de la memoria. Para mí supone un hermoso ejercicio sentarme cada año y parir un libro así, que consiga que no nos avergoncemos de nuestro pasado. Es como echar la vista atrás, para contemplar un tiempo en color.
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