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¿Paulino for president?

Sectores de CC plantean la necesidad de que el presidente del Gobierno lo sea también del partido ante el bajo perfil de José Torres Stinga.
19/oct/08 04:26
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NACHO MARTÍN, Tenerife

Podría parecer una mera especulación. Porque un partido como Coalición Canaria ha hecho bandera de la bicefalia, de un modelo similar al del Partido Nacionalista Vasco en el que el lehendakari y el presidente de la formación sean personas diferentes. Algo alejado de aquello que practica la mayoría, donde el responsable del Gobierno o de la oposición y el del partido político coinciden.

Sin embargo, lo cierto es que en Coalición Canaria no todos en estos momentos están por la labor de que este esquema se siga manteniendo, o al menos así lo admiten destacados responsables políticos nacionalistas que apuntan al propio presidente del Ejecutivo autonómico, Paulino Rivero, como el encargado de poner fin a la tradicional bicefalia y tomar en sus manos las riendas del partido para elevar su perfil político.

El principal obstáculo para que se dé esta situación son los estatutos de Coalición Canaria, que expresamente establecen que ambos cargos no son compatibles. La situación no parece que vaya a cambiar antes de que el próximo fin de semana CC celebre su Congreso Nacional, ya que ninguna de las enmiendas presentadas a la ponencia que desarrolla este reglamento interno tiene previsto poner fin al actual régimen de incompatibilidad en la cúspide. ¿Cómo podría entonces cambiarse esto para facilitar el acceso de Paulino Rivero a la presidencia del partido?

Fuentes nacionalistas hablan de la posible presentación de propuestas de reforma durante la celebración del propio cónclave que podrían poner fin a años de bicefalia. "Está claro -explican- que ahora mismo existe una incompatibilidad y en la medida en que lo prohíben tanto los estatutos como que no hay ninguna enmienda para cambiar esto, pues ahora mismo sería imposible, pero siempre está la vía de presentar enmiendas en el propio congreso para eliminar esa prohibición", añaden.

Otras fuentes, más escépticas sobre la posibilidad de que Rivero acceda a la presidencia, se muestran convencidas de que esta puerta estará cerrada el próximo fin de semana gracias a la actuación del secretario de Organización, José Miguel Barragán, que estaría dispuesto a no permitir la presentación de enmiendas "in voce" en el cónclave de la formación nacionalista.

La cuestión principal, no obstante, no se encuentra en estos momentos en la vía elegida para hacerlo, sino en cuál es la voluntad real de Rivero de hacerse con las riendas de un partido cuyo liderazgo político corre de la mano del Gobierno y no del actual presidente de la formación, José Torres Stinga, a quien todos achacan la falta de perfil político suficiente y el no haber sabido darse a conocer en la sociedad canaria.

La mayoría de las fuentes consultadas admiten que, si bien no se ha tratado abiertamente en ningún órgano de CC, sí que se oyen voces representativas en el seno del partido que defenderían a un Rivero con el poder del Gobierno y de la formación nacionalista en sus manos ante la falta de carisma de Torres Stinga.

Uno de los dirigentes de CC consultados sitúa en esta posición a la mayoría del partido en Tenerife, encabezado por su presidente, Javier González Ortiz, al que añade a un sector de Gran Canaria y a alguna de las otras islas. Sin embargo, atribuye esta estrategia más a personas del entorno de Rivero que al propio presidente del Ejecutivo.

"Es cierto que internamente hay dirigentes en esa línea. Yo no creo que tenga por qué ser la intención de Paulino, pero sí que hay muchos que creen que sería bueno para que el partido recuperara el pulso y estuviera en la calle", explica.

Tradición en CC

Otras fuentes coinciden con la anterior en que son varios los que creen que Rivero sería la persona adecuada para sustituir a quien a su vez le sucedió en el cargo. "Es cierto que es posible, si bien ahora es incompatible. No debería de extrañar esto porque lo mismo ocurre en otros partidos, pero hay que tener en cuenta que la tradición en el partido es que ambas presidencias estén separadas. Otra cosa es que a nadie se le escapa el perfil bajo que mantiene el actual líder de la formación, pero nosotros tenemos otro modelo".

Sobre la conveniencia o no de adoptar este esquema, dirigentes de CC coinciden en destacar que quizá el actual no es tan malo, porque "el partido requiere ahora mismo una dedicación absoluta" que no podría permitirse Rivero. Sin embargo, éste podría contar con un apoyo suficiente en la figura del secretario de Organización, que podría dedicarse al día a día, una tarea que realiza con eficacia José Miguel Barragán, quien habría expresado tímidamente su deseo de no continuar en el cargo.

No obstante, tampoco es difícil en el partido encontrar a quienes creen que el presidente del Gobierno no tiene intención real de ocuparse del partido. "No me extrañaría -explica una fuente- que se trate de una estrategia de algunos para calentar el congreso. Ya veremos". En la misma línea, un diputado es lacónico a la hora de afirmar que "el próximo presidente de CC será Torres Stinga otra vez porque es Paulino quien está detrás y quien le apoya. No es ahí donde estará la batalla del congreso", agrega.

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