L.C., S/C de Tenerife
Diferentes estudios realizados en nuestro país, basados en una muestra de población general entre 2 y 24 años, indican que la prevalencia del sobrepeso y la obesidad oscila entre un 21,4 y un 26,3%, siendo en todos los casos superior en varones que en mujeres, entre los 6 y 13 años.
La obesidad infantil es un problema cada vez más grave por las consecuencias que tiene en la salud del menor. José Luis Bonal, presidente de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP), que está celebrando su XXII Congreso en el sur de Tenerife, cifra en "alrededor de un 20%" el porcentaje de menores españoles que padecen obesidad o sobrepeso. Bonal señaló que se ha producido "un retroceso en cuanto a conducta alimentaria".
La responsabilidad en estos casos recae sobre los padres que no saben inculcarle a sus hijos hábitos alimenticios saludables y les provocan, sin querer, un problema que pueden arrastrar toda la vida.
De hecho, este experto calcula que "si un niño es obeso por debajo de los cinco años tiene un 80 o 90% de posibilidades de ser un adulto obeso".
Para profundizar en los problemas de la malnutrición, el papel de los pediatras en este proceso y revisar las novedades en la alimentación infantil, se celebró el taller "Qué hay de nuevo en Nutrición Infantil" en el XXII Congreso de la SEPEAP.
Se ha establecido un gradiente noreste-sur, siendo Aragón, Baleares y Cataluña en conjunto las zonas de menor prevalencia de la obesidad, mientras que Andalucía y Canarias son las zonas más afectadas. Los factores sociodemográficos, los antecedentes en la infancia o los estilos de vida sedentarios están ligados al aumento de la obesidad.
Problemas asociados
Entre las consecuencias de la obesidad en los niños, se producen numerosos problemas como alteraciones del metabolismo lipídico, hipertensión, resistencia a la insulina, alteraciones psicológicas, complicaciones gastrointestinales o problemas respiratorios u ortopédicos.
Por ello, como señaló la doctora Elisa Barrios González, pediatra del Consultorio local de Playa San Juan, en Guía de Isora, "dada la dificultad para perder peso y mantenerlo posteriormente y vistos los riesgos de los tratamientos médicos y quirúrgicos, todos los esfuerzos deben centrarse en la prevención de la obesidad".
"Las estrategias de prevención deben dirigirse a todos los niños y comenzar desde el nacimiento e incluso antes, controlando la alimentación de la madre durante la gestación y desaconsejando el tabaquismo", continuó explicando la doctora Barrios.
Junto a recomendaciones específicas, como limitar el consumo de bebidas azucaradas, controlar el tiempo de televisión y videojuegos, desayunar diariamente o tomar dietas ricas en calcio y fibra, es importante encontrar un modo de influenciar y motivar a las familias para cambiar cuando sus hábitos, cultura y ambiente promueven una alta ingesta de energía y escasa actividad física.
Las instrucciones de los médicos solo tienen utilidad si la familia reconoce el problema y acepta la ayuda para prevenirlo. En este sentido, es función del profesional ayudar a motivar a las familias, sin enjuiciar, evitando así respuestas defensivas.
Los padres deben supervisar la práctica de actividad física y limitar las conductas sedentarias de sus hijos.
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD