F.A.F., La Laguna
La asociación de vecinos Finca España evitó en la mañana de ayer que Julia García Medina, de 42 años de edad, pasara la noche en la calle. El impago de más de 7.000 euros de alquiler de su casa en Residencial Valle Colino a Viviendas Sociales de Canarias (Visocan), fruto de un cúmulo de tragedias y, también, de abandono personal, había puesto a esta persona al borde de la miseria. Afortunadamente, la junta directiva de este colectivo vecinal movió cielo y tierra y consiguió aplazar el desahucio hasta el 10 de noviembre.
Sin embargo, Jesús Alberto, presidente de la asociación de vecinos Finca España, aseguró en declaraciones a EL DÍA que "no queremos que den dinero para liquidar la deuda el 10 de noviembre, lo que queremos es que sea la propia Julia quien recupere su vida y pague la deuda mes a mes". Una petición que va dirigida a las instituciones públicas, las únicas capaces de hacer esto posible.
La historia de Julia.- La cruel historia de esta mujer comienza hace cuatro años, cuando su hijo de 18 años fallece víctima de una enfermedad. Tras este percance, el matrimonio de Julia se rompe y su vida junto a su hija de 16 años entra en barrena.
Víctima de una severa depresión, esta vecina de Finca España se abandona, se postra en su casa y se junta con malas compañías. Esto le lleva a tener más de un conflicto con los vecinos por problemas de higiene y a dejar de pagar los recibos. Tras dos años recibiendo órdenes de desahucio por parte de Visocan, y ante el ultimátum decretado por esta empresa del Gobierno canario, Julia se pone en contacto con la asociación de vecinos para que le presten ayuda.
A ello se ponen Jesús Alberto y demás miembros de este colectivo, que logran detener una primera orden de desahucio el pasado viernes bajo la premisa de que Julia había conseguido cerca de 2.000 euros para adelantar parte del pago.
Pero no fue así, el dinero que esta señora esperaba no llegó y con ello se volvió a poner fecha al embargo: ayer a las 12:00 horas.
Por eso, desde bien temprano la asociación de vecinos comenzó a moverse. A las 8:00 horas de la mañana, el director general de Vivienda del Gobierno canario tenía en su mano un escrito de los vecinos en el que se hacían cargo del caso de Julia.
En él le pedían que permitiese a su vecina condonar la deuda poco a poco y el aplazamiento del desahucio, ya que a alguien con su poder adquisitivo le era imposible acumular tal cantidad de dinero no ya en una semana, sino en varios meses. Conseguido el segundo objetivo, el aplazamiento, ahora los vecinos luchan porque sea posible el primero.
Mientras, Julia García fue apoyada ayer por una amplia delegación de miembros del PSC, que acudieron hasta Finca España para conocer de primera mano el problema. Hasta allí fueron Javier Abreu, Yeray Rodríguez, Silvia Maestre y María José Castañeda.
Cómo condonar la deuda.- La condonación de la deuda. Este es el gran problema que ahora afrontan los vecinos y, sobre todo, Julia García.
Visocan exige el pago íntegro de los más de 7.000 euros el 10 de noviembre. Algo que se adivina imposible a tenor de la escasez de recursos de esta persona. Además, esto tampoco ayudaría a García, que quedaría en la misma situación de dejadez personal. De ahí la petición de la asociación de vecinos Finca España, que apuestan porque sea ella misma quien condone la deuda con su trabajo.
Esta actuación presenta dos problemas. El primero, que Visocan acepte esta medida; y el segundo, que la afectada consiga un trabajo estable. En este punto entra en juego Blanca Pérez y la Concejalía de Asuntos Sociales del Ayuntamiento de La Laguna, que por el momento se han mantenido ajenos a esta tragedia.
No obstante, y tras poner a la concejala al corriente de lo sucedido, Jesús Alberto destacó el enfado de Pérez "por el desconocimiento que tenía de la situación y por esperar hasta el último momento para solicitar su ayuda".
Aún así, Alberto aseguró que la concejala "atisbó alguna posibilidad de que Julia comience a trabajar limpiando calles y barrancos, lo que le permitiría disfrutar de una estabilidad económica que a su vez le facilitaría hacer frente a la deuda". Con todo, la pelota está ahora en el tejado de Visocan (y en Julia García), pues es esta empresa quien tiene la potestad de permitir que condone su deuda paso a paso; si no, es de prever que el 10 de noviembre Julia y su hija acaben durmiendo a la intemperie.
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