EL DÍA/AGCIAS., Tfe./Madrid
Con la construcción en dique seco, la industria seriamente tocada por el parón del consumo y de la inversión y el turismo, que ya le empieza a ver las orejas al lobo, el Gobierno ha decidido apostar fuerte por los servicios.
El Consejo de Ministros de ayer dio luz verde al anteproyecto de una "ley paraguas" que liberaliza el acceso y ejercicio de las actividades en este sector, y que va más allá de la simple transposición de la directiva comunitaria. Alimenta, entre otros, el objetivo de que muchas empresas de otros estados miembros de la Unión Europea (UE) encuentren más atractivo establecerse aquí.
Según avanzó el vicepresidente del Gobierno, Pedro Solbes, de este complejo plan cabe esperar al menos una aportación de tres décimas al crecimiento económico -derivada exclusivamente de la reducción de cargas administrativas- y una rebaja del orden de medio punto en el diferencial de inflación con el resto de los socios comunitarios. Y, de cumplirse las previsiones en los intercambios con el exterior, subirá ocho décimas el peso del sector servicios en el Producto Interior Bruto (PIB) -que actualmente es del 66,7%- y tres décimas su aportación al empleo, que ahora se sitúa en el 66,2%.
Ley paraguas
No es tarea de un día, ni implica modificación alguna de las competencias de las autonomías, había asegurado previamente el secretario de Estado de Economía, David Vegara. A esta primera ley marco que marcará la pauta de las actuaciones futuras seguirá una "ley ómnibus", que Solbes anunció para finales de año, y que modificará nada menos que 80 leyes estatales y 370 reales decretos.
Comunidades autónomas, corporaciones locales y entidades con capacidad normativa -por ejemplo, los colegios profesionales- tendrán que ponerse las pilas, a su vez, para proceder a la revisión de unos 7.000 procedimientos. Aunque la aplicación de la directiva europea tiene de plazo el 28 de diciembre de 2009, los efectos positivos de la transformación se dejarán sentir poco a poco, y la plena vigencia de los cambios llevará más tiempo.
Precisó Solbes que una serie de actividades de servicios quedan al margen de la nueva regulación, ya sea porque disponen de directivas específicas o porque no comportan una prestación económica. Son, entre otras, las empresas de trabajo temporal, las de transportes, servicios educativos, de sanidad y defensa, los sectores de telecomunicaciones y audiovisual y las compañías de servicios financieros.
Nueva regulación
Si bien los principios inspiradores de la ley marco se aplicarán con carácter general, determinadas cuestiones se verán reforzadas en normas propias. Por ejemplo, la supresión de la segunda licencia para la apertura de establecimientos comerciales figurará además en una ley general de Comercio que ya está en fase de elaboración.
Pero el ámbito de la norma ahora aprobada es muy extenso. Abarca las tiendas, los bares, cafeterías, restaurantes y hoteles, las agencias de viajes, las entidades culturales, los servicios de reparación, los artesanos, la venta ambulante, los servicios funerarios y la distribución de prensa, entre otras muchas actividades.
La ley paraguas consagra el principio de libre establecimiento. Se eliminarán, por tanto, las autorizaciones administrativas que no estén justificadas por razones de interés general y las que sean desproporcionadas. Terminarán, con ello, las improductivas esperas hasta la concesión de una licencia, porque el sistema de autorizaciones se sustituirá por notificaciones o declaraciones responsables a la autoridad competente. Vendrán después los servicios de inspección y control a comprobar, a posteriori, el cumplimiento de los requisitos.
Allí donde se mantengan regímenes de autorización, el permiso obtenido será válido para todo el territorio nacional y tendrá duración indefinida.
Por otra parte, el ministro Pedro Solbes reiteró ayer que las entidades financieras son las que tienen la última palabra a la hora de fusionarse y señaló que el contexto actual puede ser "un buen momento" para reforzar la posición de las entidades españolas que lo necesiten.
Mientras tanto, el comisario europeo para Asuntos Económicos, Joaquín Almunia, advirtió ayer de que las instituciones financieras van a tener que afrontar una "segunda oleada de impacto negativo" por la menor actividad de la economía real y sus efectos sobre diversos factores, como el desempleo. "Las previsiones para 2009 acusan claramente la situación de los mercados financieros. Eso quiere decir que va a haber no sólo menos crecimiento, sino menos empleo y aumento del paro", dijo.
Hay que destacar que el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, dijo ayer que el programa de rescate financiero tardará algún tiempo en restablecer el flujo del crédito y prometió que el Gobierno no ejercerá control sobre los bancos. En un discurso en Nueva York, Bush pidió paciencia a los mercados para que surta efecto el programa de rescate de 700.000 millones de dólares, que dijo es "lo suficientemente grande y audaz" para funcionar.
Canarias y la crisis
En otro contexto, el presidente del Gobierno de Canarias, Paulino Rivero, cree que no hay que "temer ni mirar con desconfianza" al futuro pese a la crisis económica, al tiempo que está convencido de que "estos momentos son una coyuntura propicia para impulsar cambios estructurales" en la economía isleña. Así lo afirmó el jefe del Ejecutivo en la celebración del 75 aniversario de Disa.
A juicio de Rivero, la economía canaria saldrá de la crisis porque tiene "capacidad y tejido para hacerlo". Resaltó que el Gobierno autónomo "ve con preocupación el curso de los acontecimientos", por lo que ha adoptado "muchas iniciativas para aliviar, en la medida de sus posibilidades, el impacto de la crisis en los bolsillos de ciudadanos y empresas".
En todo caso, apuntó que "Canarias siempre es la primera comunidad en sufrir las consecuencias de las tempestades económicas", pero destacó que "en situaciones similares ya vividas", el Archipiélago ha sido el primero en recuperarse.
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