Soy canaria y amo la libertad
Al Teide yo subí
me quedé extasiada
luego me convencí
que Dios me miraba.
El canario que no canta
vive sin saber vivir,
porque en sus entrañas lleva
clavado su porvenir.
Al cantar una folía
la boca se llena de risas,
el cuerpo se mueve al compás
llevando la melodía.
Tus ojos son dos luceros
que me alumbran noche y día
no me dejes de mirar
porque sin tí, me moriría.
Camino a paso lento
asegurando mi vida
tú no te pongas violento
pues yo busco armonía.
Por la calle abajo
viene una moza
su cara colorada
como una rosa.
Por el puente Zurita
pasaba el tranvía,
que alegre la gente
cuando a él se subía.
Eloisa Guedes Mireles
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