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SÁBADO, 18 DE OCTUBRE DE 2008
COMENTARIO DE EL DÍA

Un rotundo no a la fusión de las cajas

CON MOTIVO de la crisis financiera, el Gobierno de don Zapatero habla de fusiones bancarias. En realidad, en la banca española no queda mucho que fusionar. Hace unos años había veinte bancos cada uno con sus siglas. Al paso que vamos, pronto sólo habrá dos, cada cual con veinte siglas; o uno sólo con cuarenta. No obstante, eso poco nos importa.

No podemos pasar por alto, en cambio, esa recomendación del señor presidente del Gobierno de España en la misma línea de la anterior: fusionar también las cajas de ahorro. Asunto que tampoco nos importa en el caso de España, pero sí en el de Canarias. Malo, malo y malo que se vuelva a hablar de unir CajaCanarias con la Caja de Las Palmas. La primera es una institución de éxito, que durante décadas ha sabido guardar y rentabilizar el ahorro de los tinerfeños. Sabemos que Adán Martín tenía la fusión guardada en la gaveta. En caso de haber alcanzado la presidencia de CajaCanarias, la hubiese puesto sobre la mesa y la hubiera llevado a cabo de inmediato. El ex presidente del Gobierno de Canarias es uno de los políticos tinerfeños hipnotizados en su día por la serpiente canariona, ante la que se quedan quietos como un ratoncito mientras el ofidio se apresta a devorarlos. Por lo tanto, con Martín de presidente de nuestra Caja, el ahorro de los tinerfeños hubiese acabado en Las Palmas. Es decir, los recursos de Tenerife se hubieran empleado no en obras públicas, sociales y culturales propias, sino en actividades de la isla tercera. Otro agravio en potencia para los saqueados habitantes de Nivaria. Afortunadamente, Dios puso su mano y fue Álvaro Arvelo, en vez de Adán Martín, quien finalmente asumió la presidencia de CajaCanarias.

Conocemos demasiado bien la astucia y la capacidad de rapiña de los dirigentes políticos canariones. Por lo tanto, no es fácil que nos engañen. Nada tenemos, lo hemos dicho en múltiples ocasiones, contra el pueblo de Canaria, pues se trata de personas nobles y trabajadoras como las de otras islas. Sin embargo, la voracidad de esos mencionados dirigentes políticos llega a extremos injuriosos para los tinerfeños, que sin duda se echarían a la calle si se consumara el atropello de la fusión de las cajas. Unificación que supondría realmente una absorción: CajaCanarias pasaría a estar dirigida desde Las Palmas.

Si tanto les preocupa a los políticos de Las Palmas que Canarias sea un Archipiélago fusionado -¡ay, Virgen de Candelaria, Patrona del Archipiélago!-, ¿por qué dividieron en dos, allá por 1927, la única provincia con capital en Santa Cruz de Tenerife? ¿Por qué dividieron en dos la Universidad de La Laguna en 1989? Puestos a fusionar, podríamos empezar por unir lo que nunca debió estar separado. Lo cual supondría que la capital única volviese a ser Santa Cruz, la universidad única tuviera su sede en La Laguna. Algo radicalmente incompatible con los planes amarillos, pues al Sanedrín sólo le importa ostentar todo el poder y tener sometida bajo su hegemonía a las demás islas. En definitiva, nos oponemos rotundamente a la fusión de CajaCanarias con la Caja de Canarias, pues supondría para los tinerfeños que sus ahorros, así como el beneficio obtenido de ellos, estuviese en manos de Las Palmas. Eso, jamás lo consentiremos.

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