Paul Robin Krugman (New York, 28 de febrero de 1953) es un economista, divulgador y periodista norteamericano cercano a los planteamientos "neokeynesianos", digamos que son un intermedio pragmático entre los que defienden a ultranza el libre mercado y los de orientados al liderazgo económico del Estado. Para que se hagan idea, uno de los puntos de esta síntesis NeoKeynesiana, señala que no existe ninguna tendencia automática que garantice el pleno empleo y, por esa razón, muchos economistas consideran que las políticas gubernamentales deberían encaminarse precisamente a garantizar el pleno empleo, y en esas condiciones se conjetura que la economía sí se comportaría del modo que la economía clásica y neoclásica sugieren.
No era el candidato favorito a ojos de los medios de comunicación, aunque, por ejemplo, había ganado, con muy buen olfato de los "valoradores" del Premio, el Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales en el año 2004 y muchos otros reconocimientos formales en todo el planeta. Actualmente, profesor de Economía y Asuntos Internacionales en la Universidad de Princeton, desde 2000 escribe una columna en el periódico New York Times. En este año, ha sido galardonado con el Premio Nobel de Economía.
Calificado como "liberal de izquierdas", ha sido un fuerte crítico y fustigador especializado, durante estos últimos años, de las políticas económicas y generales de la Administración norteamericana de George W. Bush. Sus conocidos vaticinios en más de 200 artículos y 21 libros, algunos de ellos académicos y otros de divulgación general, predicen de alguna manera lo que está sucediendo a nivel global.
Su mérito radica en desenmascarar las falacias económicas que se esconden tras ciertos intereses. Se ha preocupado por replantear modelos matemáticos que resuelvan el problema de ¿dónde ocurre la actividad económica y por qué?, y se pueden verificar, tirando de hemeroteca, en repetidas ocasiones los aciertos de sus conclusiones.
Como muestra, publica en 2003 un libro "El Gran Engaño", que es una recopilación de artículos periodísticos donde denuncia la sumisión del sistema político, judicial y económico estadounidense a la extrema derecha.
Ahora lo que argumenta es lo mismo por lo que clamamos todos, que se traslade inmediatamente el aporte masivo de liquidez al sistema, a las capas bajas y medias de la economía, y no se limite a aportar la solvencia suficiente para expropiar la avalancha de situaciones desgastadas provocadas por la debacle de consumo.
¿Por qué el Gobierno laborista británico es el promotor inicial de la jornada laboral de 65 horas? ¿Por qué los Gobiernos de la izquierda europea se alinean en defensa única de los grandes bancos? ¿Por qué los ejecutivos occidentales más liberales y de derechas, actúan en materia económica como D. Wladimir Lenin?
¿Habrán empezado ya los Carnavales? Todo el mundo con careta, con mascarita y disfrazado de repollo. Armando carrozas y en la fase de presentación a concurso de reinas, murgas, comparsas, rondallas y grupos. Privaditos están los "cazagangas" con el despelote sin fundamento y el mal geito de los velillos que llevan el timón, ante el pelete que produce la pejiguera crisis o recesión.
D. George H.W. Bush, disfrazado de D. Fidel Castro y la UE de D. Charles Spencer Chaplin o Charlot.
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