Gastronomía
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HOY, RESTAURANTE LA CUEVA CAPRICHOSA

Deliciosos caprichos de una cueva

17/oct/08 07:26
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SERGIO LOJENDIO, S/C de Tenerife

Así como la naturaleza es capaz de modelar el paisaje, a veces de una manera un tanto antojadiza, las personas también tenemos esa facultad de encapricharnos con algo o también de alguien.

En este oportunidad, la visita al restaurante La Cueva Caprichosa despeja cualquier duda sobre las razones del encantamiento y es que, no en vano, desde hace apenas ocho meses, un equipo de profesionales está llenando de sabrosos contenidos y buenas maneras este establecimiento que, paso a paso y plato a plato, va camino de convertirse en un lugar casi único.

Si introducirse en una cueva despierta ya de por sí sensaciones de aventura, ese ligero cosquilleo y la pasión por descubrir lo desconocido; los sentidos se desbordan cuando sentados a la mesa, cubiertos por un techo de piedra y casi transportados a un ambiente de otro mundo, descubrimos las excelencias del servicio y los sabores que encierra la cocina de este restaurante.

Servicio en sala.- José Luis oficia de maitre, de los buenos, y atiende la sala, con capacidad para unos 160 comensales cómodos, en compañía de las eficientes Elena y Marga. En los fogones, el incombustible Jimmy aviva las brasas, faenando junto a Raúl y Beba, mientras Antonio oficia de excelente anfitrión, dando la bienvenida a la que considera su casa, en toda su extensión, y que abre a los clientes de par en par.

Un lugar ideal para pasar un rato agradable, en buena compañía, para una buena sobremesa y también para acoger todo tipo de celebraciones y eventos: bodas, bautizos, comuniones, graduaciones, entrega de premios, etc. Además, se sirven menús para niños y especiales.

Apetitosa antesala.- Una vez la mesa y el mantel están dispuestos asoma otro aluvión de sensaciones cuando llega la ensalada La Cueva. El aliño lo prepara primorosamente Elena, junto al comensal, (también lo hace así con el tartar ), a base de sal gruesa, vinagre de Módena, aceite de oliva virgen, orégano y un toque de pimienta. Ya sólo basta conjugarlo con el tomate, el aguacate, la beterrada, la cebolla, los espárragos, el millo y las aceitunas para que la frescura de tantos sabores desemboque en un deleite.

Una bodega "armada".- José Luis ofrece maridar con un tinto, un Celeste Crianza 2005, 100% uva tempranillo, que se paladea bien con platos de carne o pescado preparados con ciertas composiciones. Una buena elección tomada de una bodega con una evidente profundidad, donde conviven los excepcionales caldos canarios, junto a las D.O. de Rioja, Ribera del Duero, Torres, Somontano, entre otras.

Tras los primeros sorbos, y ya despierto el apetito, un queso frito cubierto con cilantro nos descubre la categoría y versatilidad de nuestros afamados quesos y las posibilidades del cilantro, ya sea como ingrediente en mojos y ensaladas o como digno acompañante del lácteo.

El fruto del mar.- Este manjar precede a un bacalao encebollado, que surge junto a unas buenas papas arrugadas y se degusta con evidente sabrosura, en buena medida por el equilibrado toque de la salsa, con un puntito de azúcar, que no deja sensación de pesadez ni rastro alguno de la molesta acidez.

Y aún con el regusto al pescado, de nuevo Elena entra en escena. Esta vez prepara, otra vez a pie de mesa, un sorbete de limón sencillamente delicioso y apropiado, que supone la antesala del paso a la carne, la especialidad por antonomasia de La Cueva Caprichosa.

Los carnívoros disfrutarán.- El género que allí se sirve, con categoría de fresco, procede de Vara del Rey (Toledo), destacando sobremanera los chuletones de cerdo y lechal, solomillos ibéricos, el cochinillo... Pero, además de la materia prima, el secreto está en la brasa, en ese preciso punto de fuego capaz de mantener en su estado la jugosidad y el sabor de cada plato.

La faceta dulce.- Los postres también tienen su especial protagonismo. La tarta de tres leches (evaporada, condensada y líquida) es una exquisitez.

Pero, puestos a diversificar, como en la economía, bien vale la pena pedir un Valenciano, postre a base de jugo de naranja, con helado de vainilla y regado con Grand Marnier... ¡Ummmm!

El café no sabe a despedida, sino el firme propósito de volver. La Cueva Caprichosa encanta. (Fotos de Manuel Expósito).

LA FICHA

Dirección

Carretera General del Sur, km. 7,5, calle La Brite nº 9, en Barranco Grande

Teléfono/página web

922 62 21 66 www.cuevacaprichosa.es

Horarios

Abierto de martes a sábado, de 13:00 a 16:30 h. y de 20:30 a 24:00 h.; los lunes a mediodía y cerrado los domingos.

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