1.- Nunca nos irá bien si no estamos unidos. Quiero decir que no es normal que los fondos públicos que manejan los organismos canarios sean custodiados y gestionados por entidades ajenas a las islas. Tenemos cuatro cajas nuestras, dos de ahorros y dos rurales. Pero, sin embargo, bancos españoles han logrado captar muchos de los fondos de nuestras corporaciones locales, insulares y autonómicas. Las cajas de ahorros, por ejemplo, dejan sus beneficios en la obra social, ingente, que desarrollan. Las rurales favorecen a nuestro campo, a una actividad económica alternativa que nos ha venido siempre muy bien. La entidad de ahorro más importante de la región es CajaCanarias, que en esta crisis no sólo está demostrando su solvencia, sino también su tolerancia. Nadie va a regalar el dinero a nadie, pero en CajaCanarias priva el talante. Ese talante que le da tantos amigos como entidad indiscutible.
2.- Estamos en los peores momentos económicos desde la II Guerra Mundial, a decir de autoridades del Banco Central Europeo. Los gobiernos de los países de la Unión están inyectando dinero a los mercados financieros para facilitar la circulación del interbancario, abaratarlo y que renazca la confianza de los bancos entre ellos. Pero los canarios debemos tener muy presentes a quienes nos ayudan en estos malos momentos. Sobre todo a la hora de la recuperación. Nunca ganó tanto dinero el Santander en Canarias sino revendiendo los inmuebles que arrebató legalmente a sus propietarios cuando la primera crisis del petróleo. Nunca va a ganar tanto La Caixa de Barcelona como ahora: al primer recibo de hipoteca no pagado, toque de cornetín y al juzgado. Curiosa forma de ganar clientes.
3.- Es ahora, más que nunca, cuando valoramos el buen hacer de nuestras cajas. Ellas como nadie conocen la realidad de la región, sus apuros, sus problemas y su mal momento. Por eso cada vez debemos sentirnos más cercanos hacia quienes hacen de las consecuencias inmediatas de la crisis un ejercicio de equilibrio, pero nunca de abuso, de prepotencia y de maldad. Cada vez respeto más lo que tenemos, sobre todo si se trata de unas entidades solventes -el ejemplo, repito, está en CajaCanarias- que no olvidan su papel de ayuda a la sociedad para la que trabajan y a la tierra en la que han crecido y se han fortalecido.
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