NACHO MARTÍN, S/C de Tfe.
Como un jarro de agua fría. De esta forma cayó ayer sobre los escaños socialistas en el Parlamento de Canarias el debate sobre los Presupuestos Generales del Estado con el que Coalición Canaria y Partido Popular pretendían escenificar su rechazo a las cuentas. No consiguieron salir de la Cámara con una propuesta de resolución unánime debajo del brazo, pero sin duda hicieron del nuevo presidente del Grupo Socialista, Manuel Marcos Pérez, y de sus diputados unos "esparring" perfecto cuya defensa dialéctica fue poco efectiva.
El Parlamento autonómico debatió ayer una comunicación del Ejecutivo en la que éste solicitaba el apoyo del Pleno en contra de un proyecto de ley que recorta las inversiones directas del Estado en las Islas un 13,24% el próximo año.
La iniciativa se saldó con la aprobación de una propuesta de resolución de nacionalistas y conservadores en la que se insta a los representantes de las Islas en las Cortes a introducir enmiendas y en la que se exige al Estado el cumplimiento del REF, que establece expresamente que las inversiones en Canarias no pueden ser inferiores a la media del resto de las comunidades autónomas.
En el camino que medió hasta la aprobación de esta propuesta y el rechazo de la que presentaron los socialistas, el presidente de este grupo sufrió un nada despreciable vapuleo dialéctico en el que se fajaron tanto el vicepresidente del Gobierno regional, José Manuel Soria, como el diputado "popular" Miguel Cabrera Pérez-Camacho, que aprovecharon el resquicio que el propio Manuel Marcos se dejó abierto al reconocer desde la tribuna de oradores su carácter de lego en cuestiones presupuestarias.
Así, Soria le llamó "meritorio", le recordó que hace apenas unas semanas se encontraba en "la tercera o cuarta fila del socialismo canario", le pidió que mirara a su antecesor en el cargo -Francisco Hernández Spínola, sentado varios escaños a su izquierda- y puso a éste como ejemplo de que, aunque trate de "mantenerse" en el cargo, "no tiene nada asegurado". "Él mismo -añadió- admite que no sabe de economía y que no le interesa. Pregúntele al señor Trujillo -portavoz y responsable de asuntos económicos- y que le diga al menos lo que usted tiene que decir".
Cabrera Pérez-Camacho, por su parte, le aconsejó, tras admitir la "modestia" de Manuel Marcos Pérez: "Échele usted muchas horas. Con las tonterías que dice, le va a hacer falta".
Además de los ataques lanzados hacia los bancos del PSC, Soria defendió que los Presupuestos estatales no sólo contienen un recorte de inversiones para Canarias mayor que el que sufren otras autonomías, sino que esta rebaja supone un incumplimiento creciente de las previsiones del REF y no sirven para hacer frente a una situación de crisis económica.
Acusó directamente al secretario general de los socialistas canarios, Juan Fernando López Aguilar, de haber intervenido de forma directa ante el Gobierno del Estado para que no se atendieran las demandas enviadas por el Ejecutivo regional.
El segundo frente abierto contra los socialistas se refirió su supuesta preferencia por los intereses de par- tido frente a los de Canarias.
Si Soria les invitó a ser "inteligentes", "arrimar el hombro" y obtener "rédito político", el diputado del PP les invitó a posicionarse en contra de los Presupuestos "aunque tengan que enfrentarse a su partido en Madrid. Es algo que hace crecer la dignidad política", añadió.
No fue de la misma opinión el responsable de los socialistas en el Parlamento. Manuel Marcos dijo que a Canarias "no le interesa un enfrentamiento con el Estado" y prefirió centrar sus ataque en el Ejecutivo autonómico y a su pretendido "fracaso".
Habló mucho. De los Presupuestos de la Comunidad autónoma de 2008. De la paralización de las transferencias de los fondos a los cabildos. Y de las cuentas estatales de los Gobiernos de José María Aznar, que tampoco cumplían el REF. Pero poco se refirió a las que centraban el debate de ayer.
Quizá porque en su opinión el discurso de CC y PP es sólo una repetición "del año pasado" para hacerse con los titulares de prensa.
Sin embargo, defendió que el descenso real de lo que el Estado destinará a las Islas es sólo algo superior al 2% -sumando las inversiones reales y las transferencias de capital-. Explicó los fuertes incrementos en política social. Y se mostró convencido de que las enmiendas introducirán mejoras en el proyecto que, según admite la propuesta de resolución que presentó el PSC, son necesarias. Y poco más en la que fue su puesta de largo.
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