EFE, Madrid
La organización ecologista Amigos de la Tierra advirtió ayer de que los agrocombustibles agravarán aún más los problemas sociales y climáticos en el mundo y abogó por la reducción de la demanda de energía y por el uso de otras de tipo renovable como la solar o la eólica.
El responsable de Agricultura y Alimentación de Amigos de la Tierra, David Sánchez, hizo ayer a Efeagro estas afirmaciones durante una protesta que convocaron ante el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino bajo el lema "Antes comestibles que combustibles".
Sánchez recordó que el objetivo marcado por la UE de introducir un diez por ciento de agrocombustibles en transporte para el año 2020 motivó una "enorme especulación en los mercados" y reiteró la necesidad de que en el ámbito comunitario "se deje de alentar una industria tan perjudicial con sus objetivos obligatorios".
"Los agrocombustibles no son la solución para nuestros problemas climáticos y energéticos, pero, además, agravan los problemas sociales, ambientales y de Derechos Humanos ya existentes en los países del Sur", lamentó.
Como muestra de todo ello, Sánchez citó el contenido de un informe de su organización que concluye que la rápida expansión de los agrocombustibles en América Latina plantea un escenario de "grandes beneficios empresariales y escasos beneficios para la población local".
Por la destrucción
El informe, "Fomentando la destrucción en América Latina", de Amigos de la Tierra, refleja los desarrollos actuales y futuros en varios países donde la producción de agrocombustibles está aumentando de forma espectacular para satisfacer los mercados internos y las demandas de diesel y gasolina de los países de Europa y Estados Unidos.
El estudio, que junto a otras publicaciones presentaron ayer en el registro del Ministerio, precisa que para aumentar la cantidad de tierras destinadas a agrocombustibles se ahonda en la deforestación y la destrucción de la fauna y flora, aumentando los conflictos por la tierra, la expulsión de las comunidades rurales y proporcionando pobres condiciones laborales y contaminación ambiental.
Advierte además de que prácticamente todos los desarrollos están conduciendo a "grandes monocultivos de materias primas altamente dependientes de pesticidas químicos y fertilizantes", así como de grandes cantidades de agua.
Estas plantaciones a menudo desplazan otras actividades agrícolas hacia zonas delicadas como selvas y sabanas y dan como resultado deforestación generalizada y amenazas para la biodiversidad, indica.
Además, alerta de que los grandes productores, comerciantes e inversores ven cómo aumentan sus beneficios gracias a la ampliación de ventas de materias primas, insumos agrícolas y ganancias financieras de la especulación de tierras.
Sostiene también que se prevé que en torno a un treinta por ciento de la subida de los precios de los alimentos se debe a la apuesta por los agrocombustibles.
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