Coplas de mi tierra
Tienen las tacoronteras
el alma de chocolate
y un enorme corazón
que dentro el pecho les late.
Cada vez que vengo a verte
te traigo un chocolatín
para endulzarte los labios
boquita de querubín.
Lo que de niño se aprende
nunca de mayor se olvida
como el beso de mi madre
que no olvidaré en la vida.
Si a un canario lo condenan
a vivir sin libertad,
pasará la vida triste
y pronto se morirá.
Tierras de cultivo fueron
todo el valle de El Palmar,
hoy cubiertas de maleza
nadie las quiere sembrar.
Arcos de frutas del campo
por sus calles y balcones,
en Tejina la celebran
fiesta de los corazones.
Todos los magos bailando
entre carreta y carreta,
y los músicos tocando
guitarras y panderetas.
Con el fragor de las coplas
del vino y la carnefiesta,
la gente se arremolina
y participa en la fiesta.
Enrique Díaz Martín
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