EL DÍA/AGCIAS., Tfe./Madrid
La Bolsa española consiguió ayer la mayor subida de su historia, el 10,65%, animada por los planes del G-7 y la aprobación por los países de la eurozona de medidas de apoyo a la banca y al mercado interbancario.
Así, el principal indicador del mercado nacional, el Ibex-35, en el que todas las empresas acabaron con ganancias, avanzó 958 puntos, hasta los 9.955,70. En el ejercicio pierde el 34,43%, pero recuperó con creces las pérdidas del pasado viernes, en que el indicador retrocedió un 9,14%.
En Europa, con el euro a 1,357 dólares, Milán ganó el 11,49%; Fráncfort, el 11,40%; París, el 11,18%; el índice Euro Stoxx 50, el 11%, y Londres, el 8,26%.
Las mayores subidas en los parqués del Viejo Continente fueron fundamentalmente para los bancos, cuyo futuro ya no se ve tan sombrío. El Hypo Real Estate, rescatado por el Gobierno de Angela Merkel, se disparó un 40%, mientras que Schroders ganó un 32,4% en la plaza londinense.
Con ganancias
Después del batacazo del viernes, cuando la Bolsa española bajó algo más del 9%, la mayor caída de su historia, el mercado nacional empezó la sesión con ganancias. La Bolsa recibía con un avance superior al 5% las propuestas que el G-7 -países más desarrollados del mundo- y el plan que las naciones de la zona euro habían acordado este fin de semana propusieron para ayudar al sistema financiero, como impedir nuevas quiebras de bancos y conceder avales para que las entidades puedan conseguir recursos. Mientras se planteaba la convocatoria de una nueva conferencia de Breton Woods para diseñar el futuro sistema financiero mundial, las iniciativas se iban concretando en España, Francia, Alemania y Reino Unido.
La compra directa de hipotecas a los bancos en Estados Unidos por parte del Estado y las medidas acordadas propiciaban una subida cercana al 5% de Wall Street poco después de la apertura.
Con este apoyo, la Bolsa española, que había pasado la mayor parte de la sesión rondando el nivel de 9.600 puntos con una subida del 6,5%, avanzó más del 8% y se aproximó a 9.800 puntos.
Con la materialización de la compra del 21% del capital de Morgan Stanley por Mitsubishi, el aumento de las ganancias de Wall Street al 6% y la moderación de la subida del petróleo Brent en torno a 76 dólares por barril -rozó los 78-, la bolsa se aproximó a 10.000 puntos al cierre.
De los grandes valores, Iberdrola avanzó el 18,8%, la mayor subida del Ibex, mientras que Banco Santander, que ha anunciado que comprará todo el capital de la entidad estadounidense Sovereign y que inyectará 1.000 millones en Abbey, el 12,35%.
Por su parte, BBVA ganó el 10,16%; Telefónica, el 9,57%, tras anunciar que mantiene sus previsiones para el próximo año y que aumentará el porcentaje de recompra de acciones, en tanto que Repsol ganó el 5,52%. Tras Iberdrola, Abengoa ocupó el segundo lugar del Ibex por ganancias con un avance del 16,78%; Gamesa, el 16,10%; Acciona, el 15,59%, y OHL, el 15,51%. Enegás ganó un 14,8%, Red Eléctrica 14,66%, Bankinter 14,5%, y Técnicas Reunidas 14,02%. A continuación se situaron Endesa 12,88%, Banco Santander 12,35%, Criteria 12%, Iberdrola Renovables 11,76%, Iberia 11,2%, Telecinco 11,11%, Inditex 10,48% y BBVA 10,16%.
Las menores ganancias del Ibex correspondieron a Indra, el 1,96%, seguida de Banco Sabadell, que subió el 2,92%, y de Repsol.
En el mercado continuo destacó la subida del 50% de Urbas, mientras que de la docena de valores que terminó con pérdidas, destacó la caída de los derechos de la ampliación de Inmobiliaria del Sur, el 24,44%, y de Codere, el 10,96%.
En el mercado secundario de deuda, la rentabilidad de la deuda española a largo plazo subía cinco centésimas y se situaba en el 4,67%. En esta sesión, los inversores negociaron 5.944 millones.
"La lección que extraemos de lo sucedido en las últimas horas es que la coordinación inspira confianza", indicó ayer Daniel Pingarrón, de IG Markets. "Este rebote, tras los enormes batacazos de la semana pasada, se debe a los indicios de actuación conjunta por parte de las autoridades europeas", sostiene. En su opinión, los inversores acogen con ilusión una coordinación europea que podría profundizarse a corto plazo con medidas para asegurar que los bancos realizan una correcta canalización de las ayudas para beneficiar a los ciudadanos, tal y como ha hecho Reino Unido.
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