NO NOS HA SORPRENDIDO la actitud de dos partidos estatales como el PSOE y el PP desde su aparición en la escena política canaria. Obran no de acuerdo con los intereses de las Islas, sino siguiendo las instrucciones que les dictan desde Madrid y Las Palmas. El caso del PSOE es especialmente paradójico para nosotros, pues se trata de un partido al que sacamos de las catacumbas políticas, hace muchos años, y lo colocamos en primera línea. Apoyamos a muchos de sus dirigentes desde los primeros instantes de la Transición. Estas personas se han vuelto ahora contra nosotros. ¿Por qué?, nos preguntamos una y otra vez. En primer lugar porque, como partidos estatales, tanto el PSOE como el PP le deben a sus mandos nacionales esa obediencia ciega que acabamos de mencionar. Se trata de formaciones políticas anticanarias. Aunque la mayoría de sus dirigentes son isleños, anteponen los intereses del partido al bienestar de sus conciudadanos. Primero son socialistas y luego canarios.
Lo mismo podemos decir del PP, un partido españolista que presume de defender los intereses de la patria. Pero de la patria española, no de la canaria. Tenemos un caso muy cercano en el Puerto de la Cruz, donde socialistas y populares se han aliado en un pacto de nefastos resultados prácticos, que ha ahondado todavía más la ya difícil situación de esa antes pujante ciudad turística. ¿Han pensado en los intereses de los vecinos portuenses tanto los concejales del PP como los del PSOE? En absoluto. Su única intención era alcanzar el poder y, al mismo tiempo, evitar que CC rigiese los destinos municipales.
Y si miramos un poco más lejos, nos encontramos con el caso de Canaria; la tercera isla que se arroga el "gran" sin merecimiento alguno, y que está constantemente favorecida por socialistas y populares. Conviene recordar en este punto que PP y PSOE son partidos contrarios a Canarias, pero no a Canaria, ya que tienen su sede en Las Palmas y desde allí tratan de ejercer su hegemonía sobre todo el Archipiélago. Ambas formaciones favorecen a la tercera isla de manera irracional y desmedida, lo cual ocasiona el desprecio de los tinerfeños. Esta sesgada forma de hacer política está alcanzando su faceta más descarada con los Presupuestos Generales del Estado. ¿Cómo pueden justificar un atropello tan grande para Canarias José Segura o Juan Fernando López Aguilar, amén de la comparsa que siempre los acompaña? De José Segura esperábamos otra actitud. Resulta evidente que también nos ha salido rana.
El PSOE nos castiga con multas sin cuento y sin razón. De forma especial, hace tiempo que notamos en el cogote el pestilente aliento de un inútil militante de este partido, que sólo sabe denunciar y cobrar -requetecobrar sería un término más adecuado- su sueldo como diputado regional; personaje patético y fracasado, que últimamente redacta minutas contra EL DÍA y su editor. Individuo de moral pareja a la de dos concejales, uno de Santa Úrsula y el otro de Santa Cruz, empeñados también en denostarnos. El edil santacrucero ha tenido la desfachatez de pedir que se reparta entre los otros diarios una subvención destinada a nuestro periódico. Un desagradecido más, pues este concejal siempre ha recibido un trato exquisito en nuestra Casa.
En EL DÍA no nos creemos en posesión de la verdad. Tan sólo procuramos recuperar el pensamiento de nuestro fundador, Leoncio Rodríguez, quien en su finca El Moralito de Geneto oía el clamor del pueblo guanche. Con el alma serena y los pulmones henchidos con los aires puros de la tierra canaria -una brisa que se filtraba a través de los pinares, los eucaliptos y los trigales-, Leoncio Rodríguez soñaba la canariedad de estas Islas, mientras las imágenes de los nobles aborígenes abatidos por los españoles oprimían amargamente su espíritu. Nuestros planteamientos de que Canarias ha de recuperar la soberanía que le fue arrebatada intentan traer a la mente de los lectores las ansias de libertad de un pueblo. Aspiraciones que son humanas, universales y divinas; afán que resulta consustancial con el respeto que le debemos al recuerdo de aquellas criaturas masacradas.
No obstante, los socialistas canarios son contrarios a esta memoria histórica. Sólo les importa, insistimos en ello, su partido. Por eso, ni comprenden la línea de EL DÍA, ni la aceptan. De la misma forma que no soportan nuestro rechazo al "gran", pues Canaria es la isla que favorecen por encima de cualquier otra.
¿Cuándo acabará todo esto? Evidentemente, cuando seamos un país libre. Un nuevo estatus que no debemos temer sino desear con impaciencia, porque el futuro de Canarias es magnífico. Nuestro desarrollo puede ser tan espectacular como el de los dragones asiáticos. Estamos en un inmejorable enclave geográfico. Sin embargo, para aprovechar esa riqueza en potencia necesitamos -lo repetimos- nueva gente; los dirigentes políticos actuales no sirven. Son tan torpes que ni siquiera ven la amenaza de Marruecos. La monarquía alauí quiere incorporarnos al Gran Magreb y España, con su débil política exterior, es incapaz de impedirlo. Sólo como una nación soberana, con asiento y bandera en la ONU, estaremos a salvo. Aunque el PP no nos entienda y el PSOE, además de no entendernos, nos ataque sin tregua.
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