J. FEO, Arona
La imposibilidad de conseguir un trabajo estable es lo que ha propiciado que el joven melillense Mohamed Mimun Abdelkader, más conocido como "Jaime", lleve nueve años durmiendo en el interior de su coche, que tiene aparcado en la ciudad turística de Los Cristianos (Arona).
"Jaime" asegura que ha "tocado en muchas puertas" para lograr un empleo, "pero siempre tengo la misma respuesta, el típico ya me llamarán, pero eso nunca sucede a pesar de dejar dos números de contacto". Porque Mohamed tiene dos teléfonos móviles.
"Me da igual el trabajo que me ofrezcan, incluso de barrendero, pero lo que necesito y quiero es estar activo, sentir que soy útil y ganarme honradamente un sueldo cada mes", asegura Abdelkader.
La desesperación por no conseguir integrarse en el mercado laboral, algo que se reflejaba visiblemente en su cara, "me podría arrastrar y eso no quiero que me suceda", comenta "Jaime". Para reflejar que está bastante lejos del estereotipo que la sociedad se ha hecho de quienes son denominados "los sin techo", Mohamed Mimun aclara que, si bien muchas personas que se encuentran en su misma situación, "se emborrachan o se drogan para olvidar", y él afirma que no hace "nada de eso".
Él se define como "una persona tranquila, no me meto en líos y tampoco estoy fichado por la Policía", cuestión que avalan algunos vecinos de la zona que se acercan a la zona donde vive este ciudadano.
Un calvario
"Jaime" insiste en señalar que "vivir en un coche es muy duro y no se lo deseo a nadie. Todas mis pertenencias, como mantas, ropa y los pocos enseres que tengo, están ahí dentro". En ese punto, con pesar, recuerda que aunque vive esta vida en esas circunstancias, "me han robado".
Todos los días se levanta a las seis, "antes de que salga el sol", con el propósito de que "nadie vea que duermo en el coche". Después empieza la rutina en que se ha convertido para él desde hace demasiado tiempo la tarea de "buscar trabajo un día tras otro. Esto no es vida, más cuando esta situación se ha prolongado nueve años".
¿Cómo sobrevive? La interrogante la despeja de inmediato: "Con las chapuzas que me encargan, porque yo hago de todo. Con eso me permito contar con unos 200 euros al mes". Pero insiste en decir que "lo que quiero es un trabajo estable para poder alquilar una vivienda y tener un techo donde refugiarme".
Con una expresión melancólica que, tal vez, oculte el dolor que no puede disimular su voz, recuerda a su compañera fiel: "Por no tener una casa he tenido que pedirle a una protectora de animales que se hiciera cargo de una perrita que tenía". Lo hizo porque de esa manera "puedo estar más libre para buscar una ocupación, pero por mucho que busco y pregunto no encuentro nada".
Bocadillos y latas
El poco dinero que consigue Jaime "es para alimentarme y sólo puedo permitirme el lujo de comer caliente, como máximo, dos veces a la semana, porque el resto de los días me alimento de bocadillos y de latas" que compra en los supermercados situados en la ciudad turística.
Mohamed Mimun Abdelkader se sale de los cánones del que vive en la calle. Cuando uno se acerca a él se encuentra con un ser correctamente vestido y limpio. La explica-ción la encontramos cuando explica que no está solo en la Isla. "Jaime" dice que en todo este problema cuenta con la ayuda de unos familiares a los que recurre sólo para que le laven la ropa "y que me de-jen asear, por lo que siempre voy limpio". Él dice que no puede pe-dirles más porque "ellos ya tienen suficiente con lo que tienen y no quiero ser una carga para nadie".
Quienes lo conocen lo saludan afablemente y lo definen como "buena gente".
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