D. BARBUZANO, La Laguna
La Laguna ha recuperado el Leal, el gran teatro de La Laguna como lo llaman muchos, por el que hasta ahora han pasado distinguidas autoridades y personas de la vida social el día de la apertura y el día 14 los Príncipes de España inaugurarán el emblemático edificio de forma oficial.
Hasta ahora, una programación especial de música y teatro, pero nos preguntamos si algún día el ayuntamiento pondrá una alfombra roja en la calle, como lo hizo cuando abrió sus puertas, para que el teatro reciba, con todos los honores que se merecen, ya sean vivos o familiares de los fallecidos, a esas personas que hasta ahora han pasado desapercibidas pero que hicieron posible que las actividades del Leal fueran posible. Nos referimos, como no podía ser de otra manera, a los que vendían las entradas, a los acomodadores, a los responsables de la cantina y, principalmente, a los operadores encargados de proyectar las películas. Sería muy hermoso ver que La Laguna, ciudad que no olvida, los reuniera y les dedicara un justo homenaje.
Por ahora, un hombre ha hecho algo importante para el acontecer histórico cultural de La Laguna, como es Julio Torres, que ha reunido por escrito la historia del teatro Leal.
El libro de Julio Torres.- Resumir el trabajo de Julio Torres en un reportaje es difícil dado el volumen del trabajo, pero sí es posible, a modo de aperitivo, dar a conocer una historia para leer con calma, que recrea nuestro saber con interesantes datos y nuestra vista con facturas, programas, planos y fotos antiguas.
El gran teatro para unos, o el templo del arte, como lo definió la prensa de la época, vino a colmar las aspiraciones culturales y recreativas de La Laguna, un sueño que hizo realidad Antonio Leal Martín, quien acometió la obra con planos del arquitecto Antonio Pintor y una decoración interior de López Ruiz y Manuel Verdugo.
El esfuerzo del citado filántropo lagunero motivó, como bien recoge Julio Torres, que ya terminado el edificio el periódico La Información, en su edición del 10 de febrero de 1916, destacara: "Antonio Leal nos ha dejado un teatro que, de no haber sido por un patriota tan desinteresado como él, jamás lo hubiéramos tenido".
El Ayuntamiento de La Laguna, por su parte, en el pleno del 28 de agosto de 1918, acordó conceder un título de reconocimiento a Antonio Leal, entre otras cosas "por hacer un teatro que por su belleza honra a esta población, un edificio que contribuye grandiosamente a fomentar nuestra cultura y amor al arte y dar trabajo a muchos obreros. Un lagunero que se movió por impulsos de patriotismo y de actitud generosa para los intereses morales y materiales de La Laguna".
Las obras del teatro comenzaron el 12 de mayo de 1912 con diversos retrasos hasta que son impulsadas en julio de 1913, estando muy adelantadas en febrero de 1914, y comienzan a llegar los primeros elementos decorativos como las barandas y antepechos, procedentes de la empresa sevillana Hijos de Miguel Palacios.
Acuerdo en Sevilla.- Los responsables de la instalación eléctrica del teatro lagunero no firmaron el contrato en un lugar cualquiera de Sevilla, sino nada y nada menos que en el Café Nacional de la calle Sierpes, mientras que, por ejemplo, las butacas vinieron de Valencia. Por todo lo alto para un gran teatro para que luciera con una luz especial.
Los materiales llegaron poco a poco a La Laguna en carro y fueron instalados por empresas como el taller de herrería de Tomás Fumero en la calle Manuel de Ossuna o el taller de mecánica, herrería y carruajes de Cristóbal Rodríguez, con sede en la plaza de San Cristóbal.
En marzo López Ruiz ya estaba pintando los murales del techo, siendo notorio el hallazgo histórico de Julio Torres relativo a que los bustos en bajo relieve de Lope de Vega y Calderón de la Barca no fueron realizados por López Ruiz, sino por Manuel Gómez, decorador y estucador que tenía su taller en Sevilla.
El teatro Leal, antes de cerrar sus puertas, dejó el buen sabor de boca en los habitantes de Tenerife de acoger el Festival Internacional de Teatro, que muchos recomiendan al Ayuntamiento de La Laguna que lo recupere y, tomando palabras de la alcaldesa, Ana Oramas, el "teatro vuelva a ser punta de lanza de la cultura lagunera y canaria, abriendo las puertas de la ciudad a artistas de todo el mundo".
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