AGENCIAS, Lima
El escándalo de corrupción por la licitación irregular de lotes petroleros en Perú avanzó un paso más con la dimisión en bloque de todo el Consejo de Ministros, que fue aceptada en la tarde del viernes por el presidente Alan García.
La renuncia del Gabinete fue anunciada por el primer ministro dimisionario Jorge Del Castillo en una sobria ceremonia en el Palacio de Gobierno y en la que estuvieron presentes todos los miembros del Ejecutivo.
Esta medida pretende poner coto al escándalo de corrupción que se destapó el domingo pasado, salpicando a importantes figuras del Ejecutivo, entre ellas Del Castillo y varios ministros, que acudieron al Congreso de forma voluntaria pero sin invitación formal, para intentar desmarcarse del escándalo en el parlamento.
En medio del malestar y la tensión, los legisladores de la oposición abandonaron el hemiciclo por considerar que el primer ministro y su Gabinete debían ser recibidos por el Congreso el próximo martes, tal y como estaba previsto, fecha en que se debatiría una moción de censura contra el Gobierno.
Así, un desgastado Del Castillo se vio obligado a presentar su dimisión antes de hacer frente un seguro resultado negativo en el Congreso, donde toda la oposición ha mostrado por una vez una sólida unión para tumbar al gabinete.
La dimisión del Gobierno es un punto de inflexión en la crisis del "Petrogate", como ya es conocido este escándalo en el país andino.
En la tarde de ayer, Alan García designó al político independiente de izquierdas Yehude Simon como nuevo primer ministro en un intento por recuperar la confianza de los ciudadanos y aplacar la crisis desatada por el escándalo.
Fue el propio Simon, presidente de la región norteña de Lambayeque, quien confirmó su designación como primer ministro, a falta de una confirmación oficial por parte del jefe del Estado.
La elección de Yehude Simon, político muy reconocido por su labor al frente del gobierno de Lambayeque y su talante abierto al diálogo, tiene como objetivo cerrar las heridas abiertas por el caso de corrupción.
En este sentido, los analistas indican que Simon aúna el prestigio personal por su intachable actividad política y su independencia respecto al oficialismo, con lo que se pretende generar confianza entre los ciudadanos y los sectores sociales y regionales que veían de forma muy negativa las políticas del anterior Ejecutivo.
Nuevos cargos
Si bien aún falta confirmar qué personas ocuparán los nuevos cargos ministeriales, se especula que Simón se deshará de los ministros más controvertidos del anterior gabinete y reafirmará en sus cargos algunos puestos claves no muy dañados por la crisis.
Así, el flamante presidente del Consejo de Ministros avanzó la permanencia del canciller José Antonio García Belaunde y de la ministra de Comercio Exterior, Mercedes Aráoz.
Según dijo Simon, ambos puestos son "fundamentales" por su papel en la organización de la Cumbre del Foro de Cooperación de Económica Asia Pacífico (APEC), que tendrá lugar en Lima el próximo noviembre, y las negociaciones del Tratado de Libre Comercio (TLC) con China.
De igual modo, sostuvo que es importante que el ministro de Economía, Luis Valdivieso, permanezca en el Gabinete ante la crisis financiera mundial.
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