Todas las medidas adoptadas a lo largo de la semana para frenar el desplome de los mercados financieros no han conseguido, Pepe Ignacio, transmitir un mensaje creíble acerca del funcionamiento de los distintos sistemas bancarios, ni mucho menos devolver la confianza a los ciudadanos. Esa es la razón de la montaña rusa en que se ha movido la curva de las cotizaciones de las bolsas de todo el mundo, a lo largo de los días, hasta llegar al pánico del cierre del viernes. Porque los inversores, ni siquiera los especuladores que siempre ganan a río revuelto, no han acabado de convencerse de que las distintas medidas adoptadas por cada Gobierno vayan a funcionar.
Las medidas del Gobierno español han introducido más dudas y sospechas que generado confianzas. Porque ¿qué es eso de montar el número de la reunión a solas de ZP con los principales banqueros, si se habían pasado los días previos proclamando la solidez de nuestro sistema financiero? ¿No será que los bancos y cajas necesitan de inmediato los cien mil millones de euros que tienen que devolver para pagar los créditos de riesgo que no pueden cobrar a sus clientes? Treinta mil millones este año y 70.000 en 2009. Más lo que hayan perdido en los últimos días con el batacazo de las Bolsas.
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El Gobierno no lo explica. Sólo lanza operaciones de imagen, con ayuda de los 644 asesores de Zapatero, quien reivindica para sí la exclusiva del reparto, y sólo pide un "apoyo sin fisuras, ni condiciones" a su principal opositor, sin garantizar que esos créditos a los bancos y cajas mal gestionados, lleguen a las pequeñas y medianas empresas y a los ciudadanos. El PP ha estado en su sitio al responderle que, en esas condiciones, Zapatero asuma solito sus responsabilidades. Sin darle un cheque en blanco, porque de todos modos le echarán la culpa del desastre que se avecina.
¿Pero qué concepto tienen estos señores de la democracia, Pepe Ignacio? Nos deslizamos hacia la autocracia pura y dura, estilo chavista. ¿Acaso nos toman por imbéciles? ¡Disponer de más del 5% del PIB no puede ser una cuestión libre del Sr. presidente! ¿Cómo y a quién irá a parar ese dinero, como le ha preguntado el PP? Un dinero que el ministro de Economía llegó a decir que "no iría con cargo a los contribuyentes", sino con cargo al Tesoro. ¿Y quién nutre al Tesoro? ¿Las ventas por el Banco de España de las reservas de oro, o las inversiones en Bolsa de los distintos fondos de garantía que tiene el Estado, para asegurar una parte de los ahorros de los españoles o las pensiones? Es obvio que somos todos los contribuyentes. Eso de que no nos costará un céntimo, que dijo la vicepresidenta primera, Fernández de la Vega, quién se lo puede creer, si a renglón seguido el propio Solbes añadió que el plan tiene sus riesgos.
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Dicen que quieren comprar "activos financieros sanos, no tóxicos". ¿Cómo, a quién ? ¿A los bancos y algunas cajas en dificultades, controlados por sus esbirros y liberados, para hacer eso que el gobernador del Banco de España ha llamado el "inevitable proceso de reestructuración en el sector financiero español, ya sea con fusiones o con otras fórmulas"? ¿Y cómo lo van a financiar, emitiendo deuda? ¿Quién se la va a comprar, en las presentes circunstancias, cuando todas las autoridades de la UE, del FMI y del Banco Mundial auguran que la recesión española puede durar años? Demasiadas preguntas sin respuestas y ninguna certidumbre. Sólo el ordeno y mando de Zapatero, Pepe Ignacio. En esas condiciones el mercado no se fía, y cunde el pánico entre ahorradores, inversores, deudores, pensionistas, parados? Y el pánico es mal consejero para dar crédito a la operatividad de las tardías medidas adoptadas por el Gobierno para reconocer la crisis que venía negando desde hace un año. ¡Ya nos gustaría que tuvieran éxito, por bien de todos! Pero mucho nos tememos que el afán de Zapatero de no consensuar las medidas, sino de imponerlas, no sea más que otro intento de responsabilizar a su principal adversario de que, si fracasan, es porque el PP no las apoyó. Lo que abona la sospecha de que no se trata de devolver la confianza, ni de hacer que brille la transparencia del sistema financiero, sino de imponernos a todos un trágala para llevar a cabo el mayor expolio de un Gobierno sobre los ciudadanos, con el único fin de consolidarse en el poder y laminar a sus adversarios.
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En estas circunstancias, ¿quién puede extrañarse, Pepe Ignacio, de que los ahorradores e inversores no confíen, e intenten poner a salvo sus ahorros, dando lugar a movimientos financieros sumamente peligrosos para todos? Lo que realmente devolvería la confianza no es sólo que eleven el mínimo de los depósitos garantizados, sino que obliguen a que bancos, cajas, empresas de seguros y demás entidades financieras publiquen sus cuentas y se conozca cuáles están en situación de necesitar ayudas con cargo a ese fondo, cuáles son las que merecen la confianza de depositantes e inversores y quiénes deben responder ante los tribunales de sus arriesgados o fraudulentos manejos. Pero no, el Gobierno exige un "apoyo sin condiciones ni fisuras", un cheque en blanco sin ningún control, y explicaciones al Parlamento, cada cuatro meses, cuando ya no haya remedio, y se hayan hundido las pymes y las economías domésticas y el paro sea, como anuncia el FMI, de más de tres millones.
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Y en lo que se refiere a Canarias, la invitación de Rivero a López Aguilar para hablar del recorte de los Presupuestos del Estado se mueve en la misma táctica "zapateril". No es para alcanzar acuerdos, sino otra estrategia para que el controvertido secretario general del PSC utilice la reunión para descalificar al Gobierno CC-PP, del mismo modo que sigue presionando, a través de organizaciones interpuestas, de todos conocidas, para acosar al Ejecutivo canario en los servicios públicos donde el PSC tiene más fuerza, como son las mesnadas de liberados sindicales que agitan e impiden el normal funcionamiento de la Sanidad, la Educación, el transporte público canario, etc. Será una reunión para que, como le ha pedido ZP a Rajoy, el Gobierno insular apoye sin condiciones cuanto recorte presupuestario imponga el Estado sobre el Archipiélago. ¿Y a este nuevo Atila le quieren enviar a Europa?.? ¡Agárrate que hay curvas, Pepe Ignacio! ¡Aviados vamos canarios y europeos todos!
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