PEDRO FUMERO, Tenerife
Manuel García Ceballos es el nuevo comisario provincial del Cuerpo Nacional de Policía y hace apenas dos semanas que trabaja en su despacho de la Comisaría de la calle Gumersindo Robayna. Todavía está en la fase de conocer la realidad del personal, los medios materiales y las infraestructuras de la institución en Tenerife y La Palma, pero se muestra convencido de que su grado de entendimiento y colaboración con la jefa superior de Policía en Canarias, Concepción de Vega Caamaño, contribuirá a lograr buenos índices de eficacia entre los funcionarios.
-¿Qué impresión tiene de la implantación de su cuerpo en la provincia?
-Bueno, la primera impresión es que se trata de un "aparato complejo", porque estamos ante una Comisaría Provincial que tiene realmente mucho personal, muchas comisarías locales y de distrito, aeropuertos, fronteras. El funcionamiento es complejo. Creo que, dentro de lo que cabe y de lo que he podido enterarme hasta ahora, la carga de trabajo que se soporta se está llevando razonablemente bien. Es evidente que, desde mi punto de vista, necesita algunos ajustes, pero eso es algo que ni tan siquiera tengo definido ni madurado. Es decir, que pasará tiempo antes de que tenga un conocimiento tan profundo como para poder tomar decisiones al respecto.
-¿Qué clase de ajustes?
-Bien, ya digo que es algo que estoy todavía estudiando. Consisten en cambios de procedimiento a nivel muy sencillo, optimización de algunos recursos y cosas por el estilo. Pero para tomar decisiones y hacerse una idea suficientemente profunda de la realidad hace falta más tiempo.
-La situación que ha visto, ¿se ajusta a la imagen que tenía cuando estaba en la Península?
-Lo primero que he visto aquí es que tenemos una gran aceptación entre los ciudadanos. La Policía es muy querida. Eso, evidentemente, supone una nota positiva, una fortaleza que tenemos y debemos aprovechar. Pero, por otra parte, nos genera un reto que pasa por no defraudar esas expectativas de la gente. Ahí vamos a hacer hincapié. Cuando trabajaba lejos de aquí no tenía un conocimiento real del funcionamiento, aunque claro que conocía algunos problemas específicos, como la llegada masiva de inmigrantes, pero tampoco tenía una idea tan concreta como para decir que se parece o no a lo que había imaginado.
-¿Qué mejoras prevé realizar y en qué unidades?
-Lo primero que debemos tratar de alcanzar es el catálogo de puestos de trabajo. La Policía, a nivel estatal, establece el número de puestos de trabajo que tiene que tener cada plantilla. En este momento, la provincia no tiene cubiertos todos esos puestos. No sé exactamente el porcentaje que nos falta, porque no es uniforme, en unos sitios faltan más que en otros. Es algo que, sobre la marcha, estamos tratando de arreglar. Hace un par de días se han adjudicado en un concurso estatal puestos de mandos intermedios, de responsables de grupos operativos. La dotación de personal es nuestra mayor preocupación en estos momentos. Pero no resulta sencillo. Un catálogo de puestos de trabajo se ha de nutrir de los concursos que se realizan a través de la Dirección General, tanto de tipo general como de mérito, tampoco está en nuestras manos determinar qué cantidad de plazas se cubren en esas convocatorias. Tenemos una cosa positiva y es que hay mu-cha juventud canaria dentro de la Policía. Eso lo valoro especialmente, porque vengo de una plantilla donde la gente joven estaba de paso y el personal fijo era muy mayor, lo que provocaba un escalón generacional que tenía unas consecuencias que no eran las deseables.
-¿Y en el ámbito de los recursos materiales?
-Pienso que en cuanto a medios materiales se está haciendo un esfuerzo importante para dotar a la provincia de lo que necesite. Creo que el nuevo equipo de la Jefatura está tratando de distribuir esos recursos de forma proporcional, en función del sector de población que se atiende y al número de funcionarios que tenemos. Es decir, cuando hablamos de igualdad no se trata de que, si hay 100 coches, 50 sean para Santa Cruz de Tenerife y 50 para Las Palmas de Gran Canaria. Hay que ver los que se necesitan y ponerlos donde se requieren. Hay que tener en cuenta que, nos guste o no, estamos en una época de restricción presupuestaria y a ello tenemos que atenernos. A todos nos gustaría tener de todo y en grandes cantidades, pero iremos al ritmo que podamos.
Relaciones personales
-En la última etapa antes de su llegada, las relaciones entre su predecesor, Juan Antonio Gil Rubiales, tristemente fallecido, y el jefe superior de Policía, Narciso Ortega, no fueron precisamente fluidas. ¿Cómo son sus relaciones con la jefa superior?
-La verdad es que no conozco lo que pasó aquí con mi predecesor, pero le puedo decir que me siento completamente integrado en el proyecto que tiene la jefa superior de Policía. Antes de venir a esta Comisaría Provincial estuvimos hablando y me parece que su línea de trabajo es acertada. Tal es así que, si no fuera así, yo no estaría aquí. Así es que las relaciones son muy buenas, tanto a nivel profesional como a nivel personal, y están basadas en el respeto mutuo.
-¿Puede dar alguna pincelada de ese proyecto de la jefa superior?
-Bueno, alguna ya la he dado, como la dotación de medios materiales y personal. Básicamente, el proyecto se centra en actuar de una forma totalmente ajustada al ordenamiento legal establecido, con total transparencia, y acercar cada día los servicios de la Policía a los ciudadanos. Creo que se puede simplificar en eso. Lo demás serán los ajustes necesarios.
-¿Cuántas comisarías ha visitado hasta ahora?
-Pues, de toda la provincia, sólo me queda por visitar la Comisaría de La Palma y la del Puerto de la Cruz, así como las instalaciones del Centro de Internamiento de Extranjeros de Hoya Fría.
-¿Cuáles son las principales carencias de los edificios?
-Hay algunas instalaciones que están un poco obsoletas, que el personal trata de utilizar lo más dignamente posible, pero que realmente son inadecuadas, como las comisarías de La Laguna y del Puerto de la Cruz. Sabemos que no es éste el momento de pensar en gastar mucho dinero, así que habrá que ajustarnos.
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