EL DÍA, S/C de Tenerife
La Sección Quinta de la Audiencia provincial tinerfeña ha absuelto a un hombre acusado de un delito contra la salud pública, para el que el fiscal solicitaba una pena de cuatro años de prisión y una multa de 5.000 euros, al entender que "aunque es cierto que la cantidad de droga intervenida, 32,77 gramos de cocaína con una pureza del 58,8%, pudiera exceder los parámetros entendidos para destinarla al autoconsumo", los agentes que procedieron a la detención "ni lo vieron vender ni en actitud que los llevase a inferir tal proceder", ya que según declararon en el juicio no acudieron al lugar porque los vecinos hubiesen llamado a Comisaría comunicándoles que se encontraba vendiendo droga en la zona, sino porque se hallaba armando jaleo.
Aspavientos a la Policía
Asimismo, en la sentencia del caso, se recoge que "tampoco su actitud cuando divisa la presencia policial es la de una persona que se dedicase a tal ilícita actividad, porque lejos de huir o esconderse, lo que hizo fue recabar su atención poniéndose en el centro de la calle haciendo aspavientos con sus brazos. Asimismo no se le intervienen utensilios que nos hiciera pensar que vendiera estupefacientes (alguna balanza de precisión o medio para pesarla, material para la adulteración de la droga intervenida, bolsitas de plástico, etc.) ni la cocaína estaba preparada para ser vendida, ya que se encontraba toda junta en una bolsa".
A esto se añade que el acusado era consumidor de droga y que el dinero en metálico incautado por la Policía procedía de una indemnización que había recibido.
Según los hechos probados, el día 16 de julio de 2006, funcionarios del Cuerpo Nacional de Policía (CNP) acudieron a la calle Tamaragua porque el acusado estaba armando jaleo y tras identificarlo y cachearlo tiró al suelo una bolsa de plástico con 32,77 gramos de cocaína que llevaba dentro de uno de los bolsillos.
El acusado, lejos de ocultarse cuando divisó a los policías, se puso en el centro de la calle y comenzó a efectuar aspavientos con sus brazos.
La madre del procesado corroboró en la Sala la declaración del detenido confirmando que era consumidor habitual de dicha sustancia.
La defensa solicitó la libre absolución de su defendido, pese a tener en su poder una cantidad de cocaína considerable, así como dinero en metálico, aunque la madre del acusado comentó que se trataba de una indemnización por un accidente que había sufrido su hijo, hecho cuya veracidad se probó con documentos.
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