EL DÍA/AGCS., Tfe./Madrid
El vicepresidente segundo del Gobierno, Pedro Solbes, aseguró ayer que "ninguna" entidad financiera española está "en situación de riesgo" de quiebra o insolvencia como la que sufren las de otros países europeos, y añadió que no cree que "ninguna pueda llegar a verse en esa situación". En su intervención en el segundo Foro de las Cajas de Ahorros, Solbes advirtió, en cualquier caso, de que "de mantenerse el ritmo de crecimiento de activos dudosos", en alusión a la morosidad, las entidades "tendrán un deterioro significativo en sus resultados".
Por su parte, el comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios, Joaquín Almunia, pidió que los principales bancos centrales del mundo sigan tomando sus decisiones de forma coordinada, tanto en cuanto a la inyección de liquidez como en su política monetaria, como hicieron el miércoles rebajando los tipos.
Respecto a esta medida, el gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, subrayó que a corto plazo parece "absurdo" que las autoridades monetarias acometan otra bajada, pero aseguró que "no hay nada cerrado" porque el momento de incertidumbre es "enorme".
La subida de los activos dudosos a la que se refirió Solbes no ha alcanzado "niveles alarmantes", según el gobernador, pero el titular de Economía recalcó que se debe afrontar "sin tardanza", manteniendo la calidad y cantidad de las provisiones y fondos propios.
Más control
El presidente de la Confederación Española de Cajas de Ahorro (CECA), Juan Ramón Quintás, reconoció que las entidades tienen que estar preparadas para un futuro "incómodo", con un aumento de la tasa de morosidad.
A pesar de estas dificultades, el presidente de Caja Madrid, Miguel Blesa, consideró que ninguna entidad está "en riesgo", y desmintió que se esté hablando actualmente de fusiones. Sí reconoció que los mercados están cerrados y que hasta que no haya confianza "no va a haber liquidez ni dinero".
A este respecto, el presidente de la CECA cree que "aún es pronto para decir que el final de la crisis está cerca" y que todavía hay que comprobar que funcionan las medidas acordadas en estos días.
Sobre las adoptadas en España, Fernández Ordóñez coincidió con Solbes en que el fondo de 30.000 millones de euros destinado a comprar activos de calidad a las entidades no supondrá un coste para los contribuyentes, pero matizó que sí les hará asumir "riesgos".
El presidente del Instituto de Crédito Oficial (ICO), Aurelio Martínez, reconoció que será "muy difícil" controlar a qué destinarán los bancos esos 30.000 millones, a no ser que se adopte una posición "muy intervencionista".
El presidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), Julio Segura, subrayó que la política regulatoria no debe ser procíclica y que la autorregulación muchas veces choca con conflictos de intereses.
El gobernador del Banco de España matizó, en este sentido, que debe evitarse que las circunstancias excepcionales de la crisis deriven en un exceso de regulación.
En ese contexto, cabe resaltar que el Parlamento Europeo reclamó ayer a la Comisión propuestas legislativas para reforzar la actual estructura de supervisión y el marco regulatorio de los servicios financieros comunitarios.
En otro contexto, el primer ministro británico, Gordon Brown, afirmó que los banqueros que asumen riesgos irresponsables deberían ser "castigados", y aseguró que las altas primas que éstos recibían están "acabadas".
En Estados Unidos (EEUU), la Administración Bush, en otro intento por aflojar el crédito y restaurar la confianza, medita un plan para comprar parte de muchos bancos del país, para lo que podría emplear los fondos del plan de salvamento financiero aprobado recientemente por el Congreso (700.000 millones de dólares).
fondo monetario
Al borde de la "recesión global"
El director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Dominique Strauss-Khan, advirtió ayer de que el mundo "está al borde una recesión global", por lo que demandó una respuesta coordinada y rápida que restaure la confianza en los mercados financieros y permita recapitalizar las instituciones fundamentales.
En este sentido, el máximo responsable del FMI apuntó que "ningún país es inmune" a los efectos de la actual crisis, "ni puede resolver el problema por su cuenta". Strauss-Khan hizo especial hincapié en la recomendación de que los países miembros de la Unión Europea (UE) trabajen de forma conjunta y no busquen soluciones unilaterales. "Pido a los países europeos que trabajen unidos. No hay soluciones domésticas para una crisis como ésta", advirtió.
Por otro lado, el director gerente del FMI señaló que las previsiones del Fondo para el próximo año muestran un crecimiento "prácticamente igual a cero" en las economías desarrolladas, mientras que los países emergentes "serán responsables de cerca del 100% del crecimiento", aunque auguró que se producirá una "lenta recuperación" a finales de 2009.
Mensaje del Banco Mundial El presidente del Banco Mundial (BM), Robert Zoellick, alertó ayer de posibles "emergencias bancarias" en el mundo en desarrollo y distorsiones en las balanzas de pagos a medida que la actual crisis avanza. "El deterioro en las condiciones financieras, combinado con un endurecimiento monetario, provocará la quiebra de empresas y, posiblemente, emergencias bancarias", dijo el responsable del BM en una rueda de prensa previa a la asamblea anual del organismo y el FMI.
Incidió en que los países en desarrollo, debilitados ya por los elevados precios de los alimentos y la gasolina, afrontan ahora un "golpe triple" ante la crisis financiera global con epicentro en Estados Unidos (EEUU). Insistió en que el mundo debe ver más allá del rescate financiero y pensar en "un rescate humano", a la vez que criticó a los países más ricos por no cumplir con los compromisos de ayuda contraídos.
Zoellick instó a la Unión Europea a respaldar la propuesta del presidente de la Comisión, José Manuel Durão Barroso, de desembolsar 1.000 millones de euros de ayuda para las naciones más castigadas por los elevados precios de los alimentos. También dijo confiar en que el grupo de naciones más industrializadas del planeta (G7) -EEUU, Canadá, Japón, Reino Unido, Alemania, Francia e Italia-, que se reúnen hoy en Washington, insistirán en "acciones coordinadas" anticrisis.
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