La libertad de expresión está siendo víctima de varios empujones
En contra del auge, del aumento de la venta de ejemplares y de la creciente influencia de un periódico canario y tinerfeño como es EL DÍA, siempre ha estado un partido español y sociolisto. Y siempre lo ha estado porque si nuestro pueblo lee masivamente el citado rotativo, independiente hasta el punto que siempre dio cobertura a los dirigentes de aquel grupo político en estricta igualdad con otros grupos, es que no lee algunos diarios de menor tirada, a pesar de las inversiones que en estos últimos realizó el partido metropolitano a través de algunos sectores constructores e inmobiliarios. Fracaso absoluto. No lograron despegar, a pesar de que la ofensiva política la encabezó deprisa y corriendo un señor que se empalica como una ametralladora dialéctica. Ni por esas. Pero claro, no tenían argumentos suficientes para el acoso y derribo. Es preciso recordar, por otra parte, el rechazo exacerbado hacia el nacionalismo canario que siempre se ha dejado traslucir en los círculos internos de ese partido desde siempre, de toda la vida, aunque algo atemperado en la esfera oficial y política, de cara a la galería. La mosca cojonera que representaba -y representa- el victimismo de CC en Madrid era -y es- la asignatura pendiente. O sea, que si ese partido "nacionalista" canario les preocupaba -y les preocupa- imagínense los lectores todo un Movimiento Patriótico Canario que sí pregona, abierta y valientemente, la soberanía y la independencia del Archipiélago y que fue apoyado por la línea editorial de EL DÍA, en absoluta coherencia con lo que viene publicando desde hace ya un tiempo. Esa fue, a nuestro juicio, la gota que colmó el vaso o, dicho en canario, ahí está la madre del baifo. Porque mira que llevaba tiempo EL DÍA "metiéndose" con Las Palmas y Gran Canaria, y nada, ni una protesta. El llamado "pleito insular" ha sido siempre utilizado por todos los grupos políticos para conseguir éxitos electorales. ¿Qué cinismo es este? Y, por otra parte, mira que un día nada menos que 50.000 firmas se las pasó el Parlamento de Canarias por el arco del triunfo, por aquello del disparatado Macropuerto de Granadilla. ¿Y, ese desprecio a la voluntad popular no es antidemocrático y, por ende, anticonstitucional? Porque, que uno sepa, la democracia es uno de los principales valores, sino el más importante, que se recoge en la Constitución española, o por lo menos eso nos han hecho creer desde 1978 los dirigentes de aquel país europeo. No entendemos que en Cataluña o en Euskadi la libertad de expresión, en el caso de las reivindicaciones nacionalistas, no esté sujeta a cortapisas cuando, precisamente, en esas naciones históricas situadas en la llamada "piel de toro" han acontecido hechos violentos de sobra conocidos. El pueblo canario es un pueblo pacífico y, además, situado su lejano territorio en un continente distinto al europeo, cuyos primeros pobladores fueron combatidos, expoliados y esclavizados por el Imperio español de la época. Esa es la verdad torrontuda, le duela a quien le duela. Y, claro, también hay que recordar a nuestro pueblo que ninguno de los tres partidos que parece que han apoyado la moción de censura a EL DÍA por parte del Parlamento Canario, ha puesto objeción alguna al aumento desmesurado de los sueldos de sus señorías en momentos de crisis económica en el Estado y su colonia. Señorías, todo hay que decirlo para ser honestos, que salieron elegidos en listas cerradas gracias a unos topes electorales totalmente injustos, cuya permanencia siempre favorecen la terna política PP-PSOE-CC, en sus respectivos turnos de poder. Aún recordamos los 40.000 votos del PNC que no dieron lugar ni siquiera a un solo diputado. ¿Democracia? ¿Están seguros? Y, volviendo a las mociones de censura ¿dónde están las protestas formales, duras y enérgicas del Parlamento Canario ante Madrid frente al espinoso tema del tráfico de seres humanos desde nuestro continente, que arriban en pateras por miles al Archipiélago? Y, donde está la moción de censura en contra de la macrocárcel que se quiere construir en San Bartolomé de Tirajana, en nuestra isla hermana de Gran Canaria, con la oposición de miles de ciudadanos? ¿Y dónde está la moción de censura del Parlamento Canario al gobierno español por la drástica reducción de los Presupuestos en su colonia norteafricana, bella dama a la que debe mantener mientras ésta decida su emancipación, harta ya de su señor amo. No está EL DÍA, al menos así lo creemos desde nuestra perspectiva, contra el pueblo fraterno de Gran Canaria, sino en contra de ciertos sectores políticos de partidos metropolitanos radicados en Las Palmas, de algún que otro "nacionalista" y de alguna prensa provincial. Heredaron todos ellos los delirios de grandeza de León y Castillo, personaje que verdaderamente inició en 1927 la infame división de Canarias en dos provincias bajo la dictadura de Primo de Rivera, en beneficio directo del colonialismo español. Dejémonos de babiecadas. Esa es la verdad histórica. Por esta razón, y volvemos al principio, en el texto de la moción se alude a la "incitación y a la subversión del orden constitucional". Esta frase es un torpedo dialéctico a la libertad de expresión contra un medio de comunicación que expresa su opinión a favor de la soberanía de Canarias como futuro Estado independiente. Al Estado español y a sus asociados isleños le temblaron las piernas: "¿El periódico más leído de Canarias en contra del colonialismo? ¿Cómo es eso?". Y que conste que, siendo sinceros, no estamos de acuerdo con ciertas expresiones que se vierten en los editoriales en relación a la "fealdad" de la isla hermana, que ciertamente para nosotros es una isla llena de encantos naturales. No así el tamaño. Es cierto que es la tercera en extensión territorial, pero esto no debe ser un obstáculo para que exista una exquisita igualdad y armonía entre todas las islas -nada de "mayores y menores"- y entre todos los habitantes de nuestra septenaria nación canaria. Somos siete en una y una en siete. No lo olvidemos.
F.P. de Luca
Como flechas certeras que van al blanco
Los políticos verdes, que de peseteros tienen mucho y de amor al terruño muy poco, lo han demostrado. Parece que les molesta las acertadas y contundentes editoriales de EL DÍA. Creo que este rotativo no debe rendirse ante la evidencia y tiene que continuar su línea editorial. Que la Mesa de la Cámara se reúna para revocar a EL DÍA porque así lo propone doña María del Mar Julios, de CC en Las Palmas, y sea aprobada por socialistas, populares y nacionalistas, da a demostrar que quieren coartar la libertad de expresión a la que tienen derecho los ciudadanos y los medios de comunicación serios y honestos. Y criticamos lo que es criticable, y alabamos lo que está bien hecho. Esas son las reglas. Por todo ello, nos pronunciamos a favor de las Editoriales de EL DÍA. Animamos a su director, don José Rodríguez Ramírez, a continuar en su línea clara y certera. Los políticos deben asumir sus propias responsabilidades, dedicarse a trabajar por una región mejor, porque para eso les pagamos. De nuestros impuestos salen sus elevados sueldos, pero no los pagamos para revocar a un medio de comunicación ni a sus editoriales. Su trabajo no es ese; su trabajo debe ser, entre otras cosas escuchar a los ciudadanos y atenderles en sus demandas y dejar que los medios de comunicación se expresen con libertad, tal y como se recoge en el artículo 20 de la Constitución. Vayan aprendiendo a ser personas honestas y dialogantes. Sabemos que opiniones las hay para todos los gustos, pero una cosa es opinar y otra muy distinta es revocar. Y la labor de los políticos no es meter las narices en asuntos que no les competen, dedíquense a legislar, a trabajar por la unidad de Canarias, y dejen a la prensa realizar su trabajo. No olvidemos que entre los políticos tinerfeños hay algunos que están en contra de Tenerife, y el caso más relevante, por citar uno o dos, es la división de la Universidad regional de La Laguna, o la Jefatura de Montes. ¿De quién es la culpa de que esos traslados y divisiones se hayan traducido? Por tanto, los políticos tinerfeños de corazón duro como las piedras han permitido que lo que estaba en Tenerife se trasladara a la isla "redonda". Y ellos tan campantes. De nada les ha valido tener como presidentes del Gobierno de Canarias a don Manuel Hermoso Rojas, a don Fernando Fernández, a don Adán Martín y ahora a don Paulino Rivero. ¿Algunos de ellos han puesto las cosas de Tenerife trasladadas a la tercera isla en su isla de origen? Claro que no. Posiblemente para evitar perder poderío y votos, que es, en definitiva, lo que buscan todos los políticos. Temen perder la "teta", y por ese motivo y otros sobradamente conocidos, entre ellos mismos les apasiona el pleito insular. Ya estamos cansados de tanto político de conveniencia, de intereses propios, y las islas y sus ciudadanos poco les duelen cuando Canarias, en general, está padeciendo unas de sus mayores crisis de su historia, y ellos tan campantes, tan... orgullosos y menos comprometidos con la realidad. No saben cómo hacer frente a los muchos problemas que nos afectan, pero sus nóminas son sustanciosas. Pobres de nosotros, los ciudadanos de a pie, que con un mísero sueldo tenemos que hacer de tripas corazón para ir escapando de la tremenda crisis que estamos padeciendo, fruto de unos políticos apáticos que muy poco les duele Canarias y muchos menos los que habitamos en estas islas. Elogiamos y animamos al director de EL DÍA, don José Rodríguez Ramírez, y le rogamos no decaigan los ánimos de sus brillantes editoriales, que, como flechas certeras, van al blanco.
E. Domínguez
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