V.M., S/C de La Palma
La Reserva Mundial de la Biosfera de La Palma ha finalizado un estudio de nuevos espacios de la Isla que deben ser protegidos por su valor ecológico, al presentar ecosistemas de indudable riqueza que no se encuentran representados en otras zonas que ya están salvaguardadas, según manifestó ayer a EL DÍA el gerente de este organismo, Antonio Samblás.
En este proyecto, que ya se encuentra en exposición pública en los ayuntamientos afectados, se muestran un total de 29 espacios que para los técnicos de la Reserva deben ser protegidos. En concreto, las zonas delimitadas son Lomo Gordo, en Fuencaliente; Juan Adalid, Garafía, y los barrancos del Río, Dorador y la Madera, en Santa Cruz; Garome, limítrofe entre Puntagorda y Tijarafe; Briestas, en Garafía; La Herradura, entre Barlovento y Tijarafe, y la caleta de la Ballena, en Breña Baja.
Otras zonas incluidas en este espacio son los acantilados de Puntagorda y Tijarafe, Roque de Guerra, en Villa de Mazo; puntas Salvajes y Gaviota, Barlovento; cueva honda del Bejenado, en El Paso; barranco Seco, entre Santa Cruz y Puntallana, donde se ubica el vertedero insular y que, aún así, es una de las mejores zonas de la Isla de bosques xerófilos; la zona de Fernando Porto, en Garafía; acantilados de Tenagua y palmeral de Martín Luis, Puntallana; los Aguales, en San Andrés y Sauces; cuevas de Miranda, en Breña Alta, y las Cáscaras, Puntagorda; y el hoyo de Las Norias, en Los Llanos.
La lista se completa con los palmerales del Socorro, Breña Baja; y el Dorador, en la capital; además de la punta El Guincho, en San Andrés y Sauces; Furna del Pilón, en Puntallana; Finca Amado, en Breña Baja, y Almacigal de Argual, en Los Llanos.
Tras el análisis realizado en la Comisión de Biodiversidad de la Reserva, los especialistas de este organismo han determinado los valores geológicos y geomorfológicos, la flora, fauna, arqueología, etnografía, estado de conservación y las amenazas que tienen cada uno de los citados espacios.
Esta ficha técnica, en la que se incluye la categoría de protección que se propone, su situación y delimitación, los accesos y superficie, obtuvo el visto bueno del Consejo de Administración de la Reserva, que acordó exponer el documento durante un mes en los ayuntamientos afectados, además de la realización y distribución de paneles con las cualidades de las zonas que deben ser, a su juicio, protegidas.
El acuerdo de este organismo debe pasar ahora por unos trámites, que pueden durar unos dos años, para que los espacios fijados sean protegidos. Lo primero es contar con el apoyo de los ayuntamientos, lo que parece sencillo. Con posterioridad, habrá una exposición pública y otra más directa a los diferentes agentes económicos y sociales de la Isla antes de ser sometido a la valoración del Pleno del Cabildo insular, que, en caso de aprobarlo, remitirá el documento a la Consejería de Política Territorial para que elabore los informes preceptivos y, como último paso, será analizado por el Gobierno de Canarias.
Samblás dejó claro que La Palma es "un microcosmos desde el punto de vista de la biodiversidad y de los suelos, que se clasifican en doce órdenes, de los que ocho están en la Isla. No creo que haya otro lugar en el mundo con tantos tipos de suelos", por lo que "debemos proteger lo que tenemos tanto para nosotros como, sobre todo, para el disfrute de las futuras generaciones".
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD