EFE, Granada
Parte del cadáver de un vecino de la localidad granadina de Baza de avanzada edad fue localizado ayer por la Policía en el interior de la casa-cueva que habitaba junto a un gran número de perros, que pudieron devorar el cuerpo de su dueño después de su fallecimiento.
El hallazgo, que aún está siendo investigado, tuvo lugar después de que unos vecinos de la calle Abedul alertaran a la Policía de que llevaban varios días sin tener ningún tipo de contacto con el anciano, quien vivía solo junto a los perros.
Cuando los agentes accedieron a la vivienda encontraron escasos restos del cuerpo del fallecido, en concreto su cráneo y varios huesos que podrían pertenecer a las piernas, además de unos zapatos.
La principal hipótesis es que el cuerpo del anciano pudo ser devorado por sus propios canes tras su muerte, ante la imposibilidad de los perros de salir al exterior para encontrar alimento.
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