VENTURA G., S/C de Tenerife
El Tenerife ya había probado a jugar con 4-2-3-1 en varias ocasiones, pero fueron situaciones en las que la aplicación de este sistema estaba más relacionada con las características del adversario de turno, que con la intención de instaurar ese modelo para siempre.
Antes al contrario, el equipo ha trabajado desde que llegó Oltra para sedimentar una idea que es diferente a la que puso en práctica el sábado. En todo, en su concepto y en la manera de aplicarla. El entrenador valenciano aspiraba a a que su equipo fuera capaz de encontrar un funcionamiento ganador a partir de su presión en campo ajeno, de manera que construyó el ya famoso 4-1-4-1 para ello. A veces lo consiguió, pero sólo a veces... La presión del entorno -las declaraciones del presidente y la ola de críticas tras sus derrotas en Éibar y en Vigo-, han contribuido a provocar el cambio. Lo del sábado es otra cosa.
Llegar jugando.- El equipo sacrificó a uno de sus tres pivotes y ganó ese elemento en la mediapunta, favorecido también por la disponibilidad de un especialista como Juanlu que le permite tener dos bandas de calidad (hasta ahora estaba Iriome, pero Oltra no confía mucho en él). Con este sistema 4-2-3-1 o 4-4-2 al final de la jugada, el equipo es más natural, aclara más el panorama cuando dispone de la pelota y conecta mejor con sus delanteros, que son el punto fuerte del conjunto, el factor de desequilibrio, como lo demuestran los 14 goles que ha anotado el equipo en seis partidos. La prueba es que el sábado el Tenerife no recurrió casi nunca al pase defensa-ataque, que no tiene ninguna posibilidad de éxito en este equipo, porque no dispone de buenos pasadores ni mucho poderío físico en la delantera.
Ricardo, clave.- El único centrocampista con técnica y panorámica de este plantel es Ricardo y ahora juega en su sitio, en el inicio, con el campo por delante y aporta el toque limpio que hace posible la continuidad en el juego. Por eso el equipo conecta más veces con los jugadores de banda, que el sábado fueron decisivos. Esta modificación hace posible que Alfaro sea el enganche por el centro, lejos del frustrante ostracismo de la banda. Alfaro todavía puede dar más juego, en especial como pasador, pero de segundo punta ya es un hombre determinante.
Y defiende bien.- Ahora se acaban más jugadas, con lo que hay menos opciones de descubrirse defensivamente en medio campo y, cuando no es posible llevar la pelota hasta el final, el equipo se cierra muy bien, los dos jugadores de banda ayudan en el medio y equilibran así defensivamente a las líneas del fondo. Esa versatilidad de Juanlu y Kome, que saben jugar hacia dentro, es óptima para que Bertrán y Héctor ganen las bandas en ataque. Necesitan ambos medir un poco mejor para elegir el momento de incorporarse, pero se añade un atacante más.
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD