Surcado todo el territorio de vivencias pasadas de Tenerife, La Palma y El Hierro, "EL DÍA de Ayer" se adentra en La Gomera para seguir conociendo las enriquecedoras experiencias de nuestros mayores. En nuestro paso por la Isla Colombina nos acercamos a una nueva fuente oral, Matilde Herrera, una sempiterna carnicera de San Sebastián, La Gomera, que con su pundonor logró sacar adelante a sus 13 hijos.
Matilde Herrera ha sido testigo de los cambios y momentos históricos que ha vivido La Gomera desde 1924, año en el que un siete de noviembre llegó al mundo. Hija de padres agricultores, Matilde continuó el oficio familiar hasta que entrados los años 50 decidió, junto a su marido, dedicarse al negocio de la carnicería.
Nuestra protagonista se convirtió desde su carnicería en una de las comerciantes con más experiencia de la Isla, con un quehacer profesional excelente que le sirvió, ante todo, para que "a mis hijos nunca les faltase de nada", nos comenta.
La Torre del Conde
Aunque gran parte de su vida y la de su marido estuvo ligada al negocio de la carne, Matilde nos asegura que su labor profesional comenzó en la tierra. Junto a su esposo, nuestra protagonista se dedicó a la agricultura como medianera. "Trabajamos muchos años y fuimos los últimos agricultores que trabajamos en la Torre del Conde", nos asegura esta intrépida gomera.
Matilde recuerda que fueron años de mucha hambruna para Canarias y que gracias a la tierra "nunca faltó algo que echarse a la boca". Los tiempos de penurias económicas y los pocos frutos que obtenían del duro trabajo en la labranza condujeron a Matilde y a su marido a "buscarse la vida en la carnicería. La agricultura era un trabajo muy duro que muchas veces no daba ni para comer", afirma con rotundidad.
Nuestra fuente oral de hoy abrió su primera carnicería en 1956, en un pequeño local situado en la calle República de Panamá. Un primer negocio que fue trasladado de lugar en diversas ocasiones hasta que en 1975 adquirieron un puesto en el mercado municipal de San Sebastián. "A mi marido le gustaba esta profesión y solía ayudar a su abuelo en la carnicería que él tenía, por eso decidimos abrir aquella primera carnicería y dedicarnos a esta labor", nos aclara.
La matanza de la res
Desde que en 1956 abrieron su primera carnicería, Matilde y su marido dedicaron las horas de sus días a una "labor que ha cambiado mucho con el paso de los años", comenta Matilde.
Nuestra protagonista nos narra que el trabajo en la carnicería comenzaba con la matanza de la res. "Sobre las cinco de la mañana llegábamos al antiguo matadero y hasta las tres o las cuatro de la tarde no salíamos de la carnicería", comenta Matilde, quien nos asegura que en aquella época escaseaba la carne por la falta de reses.
Cuando conversamos con Matilde sobre los cambios más llamativos que ha experimentado el oficio de carnicero, ella señala hacia la diferencia de precios y la calidad de la carne. "Antes se vendían mejores carnes y mucho más baratas. Eran reses criadas sueltas en los campos de La Gomera y la alimentación natural influía mucho en la calidad de la carne".
Con respecto a los precios, Matilde asegura que una res de tamaño normal podía costar sobre las 6.000 pesetas. Esta gomera también nos apunta que debido a la escasez de reses muchas veces tenían que acudir a los estraperlistas. "No podías comprar la res en Hermigua si se era de San Sebastián, y la solución cuando no conseguíamos reses era comprar a unos estraperlistas que se sobrepasaban a la hora de pedir en el precio por la bestia". Así, hoy nos despedimos de Matilde y el próximo lunes regresaremos a La Gomera para acercarnos a Hermigua, donde nos espera doña Concha Medina. Nos vemos.
DOCUMENTACIÓN:ITAMAR BARRETO Y NATALIA PAIS. FUENTE: ANSINA.
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