DÍAS PASADOS, cuando comenté en esta columna la desafortunada inauguración del bodrio que fue un día la preciosa plaza de España y sus alrededores, incluidos la "fuente-playa" y las que también fueron bellísimas Alameda del Duque de Santa Elena y plaza de La Candelaria, a la que se le ha dejado un piso propio de un corral de vacas; traté también de los impropios y entusiastas elogios de varias autoridades y personalidades a la nefasta obra de esos dos arquitectos que parecían haber estudiado la materia en una escuela primaria de El Ortigal.
He visto numerosas casas y otras construcciones trazadas y hechas por campesinos naturales del país, es decir "magos", en Tenerife y en otras islas, que ganan por goleada en belleza, en originalidad y en tipismo, desde luego, a ese horroroso adefesio que no pega con el emblemático contorno ni con "La Gotita". Pensé cuando estaba escribiendo todo aquello en que me faltó la aberrante iluminación, que el pueblo, influido por la novelería y los "cantos" de los "sabios" que tenemos por autoridades, entre ellos el alcalde de Santa Cruz, señor Zerolo, a quien respondí en un "ladrillo", que así como él se sentía orgulloso de ser chicharrero, a mí me daba vergüenza hasta de ser canario y consentir ese desaguisado arquitectónico y cutre.
Tras los "baños" de la chiquillería y algún que otro adulto en la charca con "geiser", y más piropos de gerifaltes al adefesio, la prensa y otros medios informativos se hicieron eco de las protestas del pueblo de Santa Cruz, que son casi las mismas que vengo escribiendo en la presente columna desde que se anunció que se llevaría a cabo el desdichado proyecto. Pues ya está en la calle lo que cree y quiere el pueblo. E invito a los lectores a repasar nada menos que toda la última página del número del 24 de septiembre de este periódico, que está encabezada, a todo lo ancho, por el título: "Chapuza en la Fuente de la Alameda", original del arquitecto Amat de Tortosa en 1787, montada en 1820, y destrozada por unos gamberros en una fiesta reciente. Una auténtica chapuza la que se ha hecho, supuestamente, al igual y semejanza de la original. Fíjese en los datos que aporta la información para que se comprenda la chapucería barriobajera.
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