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Terapias de altura

Guillermo Guigou contribuye con su dedicación profesional a ampliar la estirpe de un apellido que ha hecho de la medicina una práctica en beneficio de los más necesitados. Hace seis meses que este doctor hace realidad el sueño de su vida, poner en marcha un centro terapéutico para la asistencia de las adicciones.
5/oct/08 07:32
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TACHI IZQUIERDO, Tenerife

En 2007 la sanidad canaria recibió más de 15.000 demandas de asistencia relacionadas con las drogodependencias, un parámetro que da la medida justa de una realidad social que toma tintes dramáticos, puesto que supera a las incidencias en patologías como la diabetes.

La necesidad de abordar esta situación desde una perspectiva distinta y con una cobertura con la que "lamentablemente" no llega la administración pública, según comentó el doctor Guillermo Guigou, es el motivo por el cual, junto a un equipo de expertos, inició hace medio año la aventura de poner en práctica un centro pionero en el Archipiélago. Ubicado en el municipio de Vilaflor, el Centro Terapéutico Alta Montaña está diseñado para garantizar una asistencia personalizada, lo que ha motivado que "se haya superado con creces las expectativas de ocupación, incluso por encima de lo deseado".

En este centro, que dirige Guigou, la asistencia es permanente las 24 horas del día, y la demanda se centra en las Islas y la Península, aunque según comenta su director, "no tengo ningún interés en crecer más, porque el objetivo es mantener la calidad y asistencia". Cada persona que acude para recibir ayuda cuenta con una atención médica y farmacológica, además de las terapias individuales y grupales, "aparte de la actividad deportiva y de ocio", todo bajo un programa personalizado.

Espacio idílico.- El espacio donde se ubica el centro es idílico, algo que favorece la asistencia, lo que para el doctor Guigou "es increíble que la oferta pública no lo contemple", pues si bien reconoce que llegar a estas instalaciones es caro, "también lo es la asistencia que ofrece la adminis- tración". Al tratarse de una iniciativa privada, se han buscado fórmulas para facilitar a las familias el ingreso mediante una financiación, porque según dijo su director, "es lamentable que este tipo de ofertas no las planteen las administraciones".

El centro Alta Montaña no cuenta con ningún tipo de subvención, porque forma parte de la filosofía de su consejo de administración, "aunque sí ofrecemos dos plazas becadas a la Dirección general de Drogodependencias, que evalúa el propio centro".

Nuevo concepto.- El doctor Guigou comenta que su proceso de asistencia "va un paso más allá de las drogas, puesto que se abordan también las conductas adictivas, ya que tratamos todo lo relacionado con las sustancias tóxicas, pero también hemos tenido casos de adicción a internet, compras compulsivas, a la ludopatía o la anorexia y bulimia". Por ello, se precisa de un equipo multidisciplinar de expertos, que está compuesto por médicos, psicólogos, pedagogos, trabajadores sociales, educadores, monitores deportivos y de talleres.

También se dispone de un laboratorio, donde se dedica una buena parte de los esfuerzos a la investigación "y a la determinación analítica de orina para garantizar la evolución de cada interno, así como de las personas que acuden a las consultas externas y al centro de día".

Nuevos enfermos.- Guigou explicó que "la obligación en este momento, para abordar este nuevo modelo de enfermar, es dar cobertura a todas las demandas que existen, y lo que el sistema debe hacer es captar a estas personas para acercarlas a los recursos con el fin de mejorar su calidad de vida". En este sentido, explicó que desde que una persona asume que tiene un problema y vaya a cualquier consulta, obviamente, se está intentando establecer una comunicación, "pues mientras la persona no tenga conciencia, el sistema de salud que tenemos no le va a dar cobertura".

Guillermo Guigou recriminó que hasta la fecha la normalización asistencial no sea una realidad, a pesar de que esté contemplada en la legislación, pues explicó que los centros de salud tendrían que tener un programa de atención para estos temas. Reconoció que "los médicos son los más reticentes a su aplicación", pero también dijo que el nivel de formación no existe, "porque en las facultades no se prepara a nadie para esto".

Falta profundidad.- Así, explicó que en la actualidad, los servicios de urgencia de los dos hospitales de la Isla, que "son los primeros de España en la recepción de personas entre 28 y 40 años con infarto de miocardio por intoxicaciones agudas de cocaína", acarrean el problema de la afección cardiaca, "pero no el problema que lo origina, a pesar de contar en el HUC con la mejor unidad de desintoxicación del país, pero cuyo índice de espera es de cinco meses". Consideró que la drogadicción "es el primer problema de salud pública de nuestra sociedad, y el sistema canario de Salud tendrá que asumir las prestaciones que le confiere la ley".

Además, indicó como otro inconveniente para el tratamiento de las drogodependencias "las reticencias de los facultativos a la hora de recetar determinados medicamentos", y aseveró que "el problema y la gravedad donde radica es en que no hay prevención".

El doctor Guillermo Guigou señaló que no se trata de reprochar nada a la administración, "sino de una toma de conciencia porque esto no es un tema político".

El poder del dinero.- Evidentemente, el centro que ahora dirige es privado y la asistencia representa un coste económico importante para quien ingresa en el mismo, por lo que consideró que "es una desgracia que reciban una mejor atención quienes más posibilidades económicas tienen".

Explicó que el esfuerzo desempeñado por este centro para poner a disposición de la administración dos becas se podría considerar como un intento para que se tome conciencia sobre una forma de afrontar el problema, pues aseveró que "el 75% de la población no tiene disponibilidad económica para acudir a un lugar como este, salvo que mediante la financiación lo puedan asumir, pero es que hay gente que no lo puede hacer de ninguna manera".

Perfil de consumidor.- De los casos que se atienden en Alta Montaña, principalmente en personas de entre 30 y 45 años, el consumo de cocaína representa el primer lugar. A continuación se sitúan el alcohol y los politoxicómanos, y pocos casos de heroína.

El tiempo medio de tratamiento en este centro oscila entre los tres y seis meses, "condicionado por la última etapa que es el seguimiento, favoreciendo incluso salidas de tres días a sus domicilios para que tengan contacto con su entorno". Además, para las personas que tienen el alta, se les hace un seguimiento a través de la consulta en Santa Cruz. Guigou reconoce que "el centro es caro, pero nada comparado con el coste que tiene el consumo habitual y los efectos que repercuten en el entorno de estas personas".

La Residencia de Conductas Adictivas de Canarias, empresa que está detrás del centro Alta Montaña, ya se está planteando con un horizonte de dos años abrir un nuevo centro en el norte de la Isla, proceso que previamente necesita buscar la infraestructura, "puesto que esto ya no es un sueño, sino que ya sabemos cómo funciona y hay que buscar algo similar al de Vilaflor para ofrecer un servicio con garantías y con una oferta de ocio amplia".

Respuesta privada.- Con esta iniciativa, que es pionera en Canarias, "hemos dado una respuesta privada a una necesidad pública, contando con un equipo muy formado, que quizá no se pueden permitir otros recursos, pero hemos dado esa respuesta a un programa terapéutico muy cerrado y con funciones muy adaptadas a las necesidades de cada cual".

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