AGENCIAS, Ankara/Estambul
Quince soldados turcos y 23 rebeldes kurdos murieron el viernes en un ataque de los rebeldes contra un puesto militar turco cerca de la frontera con Irak, según anunció ayer un portavoz militar turco citado por la agencia de noticias turca Anatolia. Otros dos soldados permanecen desaparecidos, indicó el responsable del departamento de prensa del estado mayor, general Metin Gurak. El ataque tuvo lugar en la ciudad de Semdinli de la provincia de Hakkari, precisó.
Rebeldes del separatista Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) lanzaron el asalto contra el puesto militar, donde se asienta una compañía de paramilitares, utilizando armas pesadas.
"La mayor parte de nuestras bajas fueron provocadas por armas pesadas" que dispararon desde el norte de Irak, indicó Gurak. Las fuerzas turcas respondieron con fuego de artillería y helicópteros con los que atacaron posiciones rebeldes, mientras enviaban fuerzas adicionales a la zona, añadió.
El ejército turco atacó a un grupo de rebeldes en el norte de Irak, a unos 10 kilómetros del puesto militar, dijo Gurak. "Todavía no está claro cuántos terroristas murieron por la artillería y los ataques de la Fuerza Aérea", indicó.
El ataque del viernes se produjo días después de que concluyeran tres días de alto el fuego que había anunciado el PKK con motivo del fin del Ramadán, el mes de ayuno musulmán, y la celebración del Aid el Fitr, la fiesta del cordero.
El PKK, considerado grupo terrorista por Turquía, Estados Unidos y la Unión Europea, lucha desde 1984 por la independencia del sureste de Turquía, mayoritariamente kurdo.
Turquía afirma que miles de militantes del PKK están asentados en bases de la zona kurda del norte de Irak desde donde lanzan sus ataques.
Según datos del ejército turco, 32.000 rebeldes kurdos, 6.500 miembros de las fuerzas de seguridad turcas y 5.500 civiles murieron en los últimos 24 años de violencia.
Condenas al ataque
El ataque del PKK ha abierto la puerta a la continuación de las operaciones militares del Ejército turco en Irak contra las bases del grupo armado kurdo.
"El momento en que se ha producido el ataque es muy significativo", afirmó el portavoz del Gobierno turco, Cemil Çiçek, quien recordó que el próximo miércoles el Parlamento se reunirá para discutir la ampliación por un año más del permiso otorgado al Ejército en octubre de 2007 para realizar operaciones militares transfronterizas contra las bases del PKK en Irak.
El presidente turco, Abdullah Gül, que canceló un viaje oficial a Francia previsto para los próximos días y se reunió con la cúpula militar, dejó claro que la lucha contra el PKK "continuará en todas sus dimensiones, sin importar cuál sea el coste".
"Especialmente con las operaciones transfronterizas del último año, las Fuerzas Armadas Turcas han conseguido desmoralizar y reducir el poder de la organización terrorista", explicó Gül. "¿Cómo se pudo producir este ataque traidor? Se investigará y a todos se les pedirá que rindan cuentas", añadió.
Por su parte, el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, también interrumpió una visita oficial a varios países de Asia central y convocó de urgencia al Consejo para la Lucha Antiterrorista.
El Gobierno iraquí, así como la Unión Europea y Estados Unidos condenaron el sangriento ataque.
También lo hizo el portavoz del Ejecutivo regional kurdo del norte de Irak, Jabbar Yaver, quien alegó que su gobierno no puede hacer "nada" contra estos ataques porque se producen desde una región deshabitada y fuera de control.
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD