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JAIME AZPILICUETA DIRECTOR DEL MUSICAL "CELIA"

"Nunca imaginé que Celia Cruz me abriría las puertas de Broadway"

5/oct/08 07:32
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JORGE DÁVILA, S/C de Tfe.

No es la primera petición de estas características que le hacen, pero jamás se había estrenado en Broadway. Jaime Azpilicueta (San Sebastián. 1941), que tiene anotados en su hoja de servicios, entre otras experiencias musicales, títulos tan conocidos como "Jesucristo Superstar" (en dos versiones), "Evita", "Víctor o Victoria" o "Fama" (México y Buenos Aires), admite sentir un cosquilleo especial ante la primicia europea que traerá a la Isla dentro de una semana. Y es que, a juicio del creador vasco, una parte de "Celia, la vida y música de Celia Cruz", le pertenece a Tenerife. "Ni en mis mejores sueños pude imaginar que ella me abriría las puertas de Nueva York", apunta antes de enfrentarse a una entrevista que no logra desprenderse del todo del aroma carnavalero que la envuelve.

-¿Con qué intenciones desembarcará "Celia" en Tenerife?

-Llegará con la ilusión de ser un estreno europeo y con el añadido de que los artistas conocen el vínculo tan especial que unía a Celia con Tenerife. El nombre de la Isla lleva sonando con fuerza durante mucho tiempo en Nueva York, en Miami y en Puerto Rico, que son los otros puntos que ya ha visitado el musical en su gira americana.

-El director y la protagonista del musical tienen una especie de "doble historia de amor" con la Isla. ¿Es como jugar en casa?

-Sí que hay algo de eso (se ríe), pero cuando dirigí la gala del Carnaval dedicada a ella yo no tenía ni idea de que más tarde iba a estar en un teatro de Broadway narrando su vida. Jamás me imaginé que los americanos llamarían a un español para montar un musical. Es como si ahora nosotros llamamos a uno de Massachusetts para que toree en la plaza de Las Ventas. Lo normal hubiera sido contratar a un cubano, pero no voy a maldecir la enorme fortuna que tuve el día que recibí el encargo.

-Para los que se dedican a este género, Broadway viene a ser lo que para la ópera Milán, París o Viena, ¿no?

-Triunfar en Broadway es estar entre los elegidos. Fui con mucho miedo y me costó trabajo aparentar que no lo tenía.

-¿Sobre todo, cuando le toca competir con títulos tan prestigiosos como "El fantasma de la ópera" o "Los miserables"?

-Si consigues salir con vida de Nueva York (con buenas críticas) se te pueden abrir las puertas del cine. La cinta de "Mamma Mía!", por apoyarme en uno de los últimos ejemplos que han llevado a la gran pantalla, no ha dañado ni un solo milímetro la excelente imagen que tiene el musical.

-¿Se sintió intimidado por la Gran Manzana?

-¿Intimidado? (se hace el silencio durante un par de segundos)... Sí que hubo algo de miedo, sobre todo porque uno es consciente de sus limitaciones y no se acostumbra a leer su currículum en inglés en los programas que reparten a la entrada del "New World Stages".

-¿Por lo que cuenta, entiendo que el montaje "Celia" ha valido la pena?

-Han sido tres años muy duros y seis meses residiendo en Nueva York, pero al final necesariamente te tienes que quedar con las cosas positivas y das por buenos los posibles malos ratos que han existido durante los preparativos.

-Espectáculos de estas características suelen tener una mayor aceptación por parte del público sobre la tradición que transmite la ópera, la zarzuela o incluso el teatro. ¿Cree que ha dado con la fórmula correcta?

-Yo no creo que haya una fórmula exacta porque cada espectáculo, sea musical o no, te propone unas maneras de trabajar distintas. El hecho de que en "Celia" contáramos las experiencias personales de una mujer que ha perdido la vida víctima de un cáncer hizo que nos replanteáramos algunas cosas porque mi idea era proponer algo tremendamente divertido, como el carácter de Celia Cruz, y lleno de luz. El musical tiene treinta y pico números que resumen lo mejor de la carrera de una artista irrepetible. El proceso ha sido largo, pero, sinceramente, creo que hemos acertado. "Celia" es fuerza y contagia alegría. Es como era Celia Cruz; igual de sencillo que ella. ¡Un consejo! Su auténtica espectacularidad está en la música (avisa). "Celia" hay que sentirlo para darse cuenta de que no estás en un espectáculo cualquiera. ¡Es historia, es música!

-Antes salieron algunos clásicos en la historia del musical que llevan un cuarto de siglo en cartelera, pero, ¿adónde le gustaría llevar a "Celia"?

-Volverá a Broadway. Lo que no sé aún es si con esta producción o con otra, pero volverá. "Celia" ya se ha ganado un trocito de Nueva York y está lista para volar a Tenerife. A nivel personal, me gustaría que esto no fuera una excepción y poder trabajar en otro proyecto de mayores dimensiones, aunque sin perder la perspectiva de que "Celia" es la que me ha traído a la ciudad de Nueva York.

-Y dentro de siete días lo llevará al Guimerá, ¿una plaza exigente?

-Muchísimo. No sólo por todo lo que supone representar algo mío en un espacio con tanta tradición cultural, sino porque es un teatro al que le tengo un cariño especial. El Guimerá siempre me trató muy bien. Estuve en su reestreno y allí he sacado adelante proyectos que me dieron la posibilidad de continuar creciendo en el mundo de la escenografía

-Vale. Pero usted es, con todo el respeto, un "viejo conocido" del público tinerfeño. ¿Le asusta exponerse a la crítica por aquello de que lo juzguen como a uno de la casa?

-Si le cuento que no le miento. Lo he dicho varias veces. En Tenerife hay una exigencia periodística muy alta y creo que estoy capacitado para hablar de ello. Yo mismo he vivido experiencias que no son fáciles de llevar. En torno al Carnaval hay una voracidad terrible para hablar de las cosas que salen mal. No digo que no sea justo, aunque a veces deberíamos no ser tan críticos con nosotros y mirar para otro lado ante un pequeño fallo. Mire lo que pasa en San Sebastián. Allí todo es extraordinario, nadie es capaz de hablar mal de su festival de cine porque saben que hablando mal exponen a toda la ciudad a la crítica.

-¿Y al Azpilicueta director le afecta una mala crítica?

-No soy como los futbolistas o los artistas que responden que no leen los periódicos, no escuchan la radio o no ven la tele. En mi caso, hago todo eso y confieso con naturalidad que una mala crítica me afecta mucho, seguramente, más que una buena. Es un riesgo que tengo que correr porque no puedo cambiar el estado de ánimo del crítico que llega al teatro con un problema de casa o con una dolencia física. Si me pilla un día de esos, sé que estoy muerto. En serio, una mala crítica me deja muy tocado. Sobre todo, porque soy el primero que me exijo estar al cien por cien en mi trabajo.

-¿Ha arriesgado mucho con su versión de "Celia"?

-Salir a un escenario siempre es un riesgo. La respuesta del espectador es subjetiva y rebota muchas preguntas como ¿habré acertado con esto? y ¿qué habría pasado en el caso de que hubiera hecho aquello? La gala del Carnaval de Tenerife la saco adelante sin red, porque allí no hay un mes de ensayos, como sucedió antes del estreno de "Celia". La gala sale, y a rezar.

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