AQUELLOS países de los cuales los españoles o los que viven en España aunque sean extranjeros, quieren adoptar niños, resulta que cada vez ponen más dificultades para conseguirlos, por distintas exigencias, ninguna de las cuales me parecen razonables ni, visiblemente, favorables a las criaturas que se quieren adoptar. Por ejemplo, los niños chinos, que son muy solicitados por las familias españolas, por esa estampa que atrae más que los de otras razas, están cada vez menos, digamos, en el "mercado". Y no porque sean menos los nacimientos en China, que sigue siendo la nación más poblada de la Tierra. Comprendo que las nuevas normas estén dirigidas a garantizar y mejorar la vida de las criaturas, a lo largo de toda su existencia, sino, me supongo, por otras causas, que pueden ser los ingresos dinerarios. Y perdonen si pienso mal, pero conociendo el hambre y la miseria de algunas zonas paupérrimas de China, necesitan realmente ese dinero para sostener a las familias. Si las dificultades se multiplican a tenor de la demanda, deben ser los países, en nuestro caso España, los que gestionen y regularicen la adopción de niños en las naciones de origen.
Por otra parte, cuando tantas familias españolas quieren adoptar niños porque no nacen del matrimonio, va el señor presidente de nuestro Gobierno, señor Rodríguez Zapatero, y en su programa reforma la nefasta Ley del Aborto, con la cuestión de los plazos, que acortan y matan al feto cuando se está convirtiendo en un ser vivo. No sabía que, además de los hospitales y las clínicas se ofrecieran a las mujeres en Canarias sitios donde dar a luz pero me entero por una información de este periódico que "sólo dos madres han renunciado a sus hijos en los paritorios de Canarias durante este año": O sea, que a mí me confundió la noticia, porque creí que había un paritorio sólo para eso. No se trata de los bebés que nacen en los hospitales públicos. Esas dos renuncias han ocurrido en Tenerife. Me entero de que la consejería de Bienestar Social es la que se encarga de esas criaturas que, se supone, han nacido perfectamente, porque no se dice lo contrario. La Dirección General de Protección del Menor y la Familia, de la misma consejería, se hace cargo de los bebés cuando se produce la renuncia en el hospital. Renuncia que no se da a conocer para que no se nombre a las madres que no han querido un hijo, me supongo. Hay un protocolo que garantiza este secreto y la madre ha de firmar un acta ante un juez, antes de entregar el recién nacido a la Dirección General de Protección del Menor, que tramita la adopción. Y a eso quería llegar, a que se promocionen debidamente y se den a conocer los niños que, por esta vía, estén en existencia para adopción, con lo que se solucionaría la carencia en la adopción de extranjeros y todos los engorrosos trámites de la adopción, cuando hay niños aquí. Nos hará falta la Ley del Aborto, la antigua y la modificada, si una mujer no quiere dar a luz. Se salvarían numerosas vidas. Eso es lo que debe hacer el Gobierno.
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