COLPISA, Madrid
La disminución de la siniestralidad en la carretera continúa viento en popa, si bien sigue constituyendo una tragedia con grandes costes humanos, sociales y económicos que se ceba de manera dramática con la juventud. En la última década, cerca de 18.000 españoles menores de 29 años han perdido la vida en accidentes de tráfico, situándose como la principal causa de mortalidad en ese tramo de población.
Los datos de las muertes en carretera del último decenio son alarmantes: unas 53.000 personas han fallecido y un millón y medio han resultado heridas, si bien las entidades aseguradoras cifran en más de seis millones el número de lesionados, graves o leves. Si no hubiesen conducido con velocidad excesiva, incurrido en distracciones o ingerido alcohol en exceso, en la última década habrían salvado su vida en torno a las 25.000 personas.
Son datos aportados por Luis Montoro, catedrático de Seguridad Vial de la Universidad de Valencia y presidente de la Fundación Española para la Seguridad Vial, una entidad sin ánimo de lucro que nace con el objetivo de canalizar y promover iniciativas de seguridad vial para intentar conseguir "cero muertes" en las carreteras españolas. Su estrategia reside en movilizar y concienciar a la población de que es posible reducir la siniestralidad.
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