LA MUESTRA pictórica de la pintora Pilar Arias, integrada por una veintena de cuadros al óleo sobre lienzo bajo el título genérico de "Azules y amarillos", fue inaugurada el día 20 de septiembre en la sala de exposiciones del Círculo de Amistad XII de Enero y ha de continuar abierta hasta hoy, 3 de octubre (Dios mediante).
La artista -nacida en Lanzarote y afincada en Tenerife- nos acerca a la fiesta de azules de nuestro mar en un constante cambio de paisaje donde podemos admirar y comprender el torrente y la eclosión de la fuerza marina o, el suave ondear de las olas hasta alcanzar la orilla. En la paleta de Pilar abundan la energía, el vigor y la vitalidad para apresar los azules turquesa, el límpido y cristalino verdimar, el índigo, y todo el crisol de azules que bambolea bajo y sobre de las olas, de los cuales, se sirve nuestra pintora, ya que los conoce muy bien, -nació junto a ellos-, y ahora los atrae generosa hacia nosotros y los acerca a la ciudad con la garra que la caracteriza. Creemos ver un diálogo entre la artista, los pinceles, el color y los recuerdos de otras playas manifestadas con el arte que bulle en su interior, y que están plasmadas en una serie de diferentes paisajes y colorido.
Pienso, y lo he escuchado varias veces en distintos momentos, que no hay nada más hermoso que la pintura o la poesía para fijar la identidad de los pueblos o para airear los recuerdos, por eso Pilar bucea en todo aquello que conoce bien, en la huella de lo nuestro, lo que nos rodea como hermoso collar desde el día que nacimos.
En la sala de exposiciones, contemplando sus cuadros, podemos trasladarnos de la noche a la mañana sólo con volver la espalda, e igualmente encontrar sobre la arena -hallazgo de amor- cuerpos que se aman, envueltos en el salitre que baila junto a las gaviotas a la orilla de la playa.
Es el mar, siempre el mar, el que todos los artistas canarios llevan como bandera en la mochila de su arte, para compartir con amigos y desconocidos, para mostrarlo fuera de nuestras fronteras a todo aquel que quiera embriagarse de sal, de rocas, de camino de otras orillas, de belleza; porque el mar es distinto en cada ribera, en cada continente. El nuestro tiene otros sabores, otra policromía. El nuestro siempre llega con cadencias y aires de folías y malagueña a besar las negras o doradas arenas de la playa.
Pero no es solamente el mar y sus orillas lo que roba las horas a Pilar Arias; es el cielo en su amanecer y en su ocaso, esos rojos y amarillos intensos con que se viste la tarde y la mañana y de los que tan orgullosos estamos los canarios.
No podía pasar inadvertido el cielo en esta ocasión de colores fuertes. En estos lienzos nos regala la artista el naranja y violeta de los atardeceres, o el blanquiazul del alba, cuando despiertan los pájaros canores y envuelven la isla con su aleteo.
Por otra parte, en los amarillos, se agudiza la pincelada para inmortalizar a una naturaleza inanimada, los limones, mientras que otra late viva sobre el verde ramaje de los limoneros; aquí el amarillo se desparrama en los manteles y fruteros o bajo los árboles de la huerta, a los que Pilar acude con soltura y los recoge en bellos bodegones. "El s. XX ha tratado a la naturaleza muerta como parte de la realidad que se ha de analizar y estructurar, afirmando de esta forma la igualdad de cada elemento visible, pero dando cierto privilegio a lo imaginario; por ello se deriva cierta desvalorización, por lo menos momentánea, de la figuración".
Gracias, Pilar, por dejarnos los ojos embriagados de los más bellos colores de nuestras islas.
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD