CALIFICA PAULINO RIVERO de golpe bajo a Canarias el descenso de la inversión estatal prevista para el Archipiélago en los presupuestos generales del Estado. Descenso que sitúa a esta comunidad autónoma, ya que Madrid nos sigue considerando como una comunidad autónoma, en la más minorada de todo el Estado por este concepto. ¿Y qué esperaba usted, don Paulino? ¿Qué santo se nos iba a aparecer a estas alturas? Estamos de acuerdo en que proteste y reclame mejor trato ante el ministro de Economía, pero haría mejor en dar el paso definitivo y exigir la ansiada soberanía que nos permita administrar nuestros recursos. Es usted la persona más adecuada para hacerlo, señor Rivero. ¿A qué espera? ¿Va a permitir que la Metrópoli siga llevándose nuestros recursos, como sacaban los galeones españoles el oro y las especias de América? No se comporte usted como uno de los amantes de la españolidad de estas Islas, como los temerosos y como los amedrentados por el PSOE y el PP, partidos estatales que tratan de conservar la colonia canaria para disfrute de los españoles.
Piensan algunos que el pueblo canario no tiene ansias de libertad y de gobernarse a sí mismo, sin necesidad de acudir constantemente a Madrid para pedir unas limosnas que casi nunca nos dan, o que a lo sumo nos conceden recortadas como en este caso. El pueblo está callado porque aún no ha superado el temor impuesto por seis siglos de dominación española, aunque no por eso carece de sensibilidad. Los genes de los guanches siguen vivos en cada canario, mientras que los deseos de libertad forman parte de la naturaleza intrínseca de cada pueblo. La libertad es una aspiración humana y legítima sin necesidad de más justificaciones. Sin embargo, cuando se le niega el pan y la sal a unas Islas cuyos aborígenes fueron masacrados, esas irrenunciables aspiraciones a lograr la soberanía por medios pacíficos adquieren carácter de urgencia. No podemos esperar ni siquiera al año 2010 para que se cumpla la fecha límite establecida por la ONU y se complete el proceso descolonizador en todo el planeta. Hay que plantear nuestra situación hoy mismo; mañana ya es tarde.
Conviene recordar que la suma de la superficie de las siete islas supera a la de muchos países independientes que ocupan un lugar digno en la Asamblea de las Naciones Unidas. De la misma forma, existen naciones menos pobladas que Canarias, como es el caso de San Marino, Andorra, Liechtenstein, Malta, Mónaco -ejemplo de país pequeño pero muy productivo- , Cabo Verde y tantas otras. ¿Por qué ellas sí y nosotros no? ¿Por qué tenemos que seguir siendo una finca de Europa a 1.500 kilómetros de las costas españolas? Señor Rivero, no pierda el tiempo. Está bien que hable con el ministro Solbes para que remedie, si esa es su voluntad, este nuevo atropello a Canarias, pero donde tiene que ir no es al Ministerio de Economía sino al Palacio de la Moncloa para exponerle al presidente del Gobierno de España cuáles son las mayoritarias aspiraciones de los canarios. El futuro de todo un pueblo está en sus manos, don Paulino; no nos defraude.
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