La semana pasada, por falta de espacio, no pude reflejar un par de temas que me interesaba exponerles a su consideración, y que voy a tratar de recuperarlos esta semana. Uno de ellos es el de la ¡inmersión lingüística!, en Cataluña, Galicia, País Vasco, Baleares y hasta en Valencia. Se da la circunstancia de que, por la dificultad del euskera, en el País Vasco sólo lo habla una pequeña proporción de vascos y vascas (antes con decir sólo la primera palabra abarcaba los dos géneros, era todo más sencillo?). A pesar de esto, se trata de imponer, pero parece que en vísperas de elecciones se está demorando. En Galicia quieren cambiar hasta las lápidas de los cementerios; hasta hace unos años el gallego no se hablaba más que nada en las aldeas. En Cataluña, donde en los años 50 pasé en varias ocasiones por aquellas bellas tierras, se hablaba indistintamente catalán y español o castellano, a lo mejor se dirigían a mí en catalán y al contestar en castellano, pasaban rápidamente a esta lengua sin ningún problema. Era otra época, en los temas oficiales se empleaba el castellano, pero no recuerdo que hubiera persecuciones por hablar o expresarse en catalán; ahora todo es diferente, ni en el recreo de los colegios se permite hablar en castellano, habiéndose limitado a dos horas semanales su estudio, en contra de un dictamen del TSJC, -menos que un idioma extranjero-, y además su aprendizaje se realiza a través del catalán, única lengua vehicular. Se penaliza a los médicos, a lo mejor castellanoparlantes, si las memorias médicas las redactan en castellano. Un familiar mío fue obligado a dejar su cátedra en la Escuela de Arquitectura porque se expresaba en castellano.
Los literatos y pensadores que se expresen en castellano no son considerados representantes de Cataluña. No hace mucho tiempo se les prohibió su presencia en el Día de Cataluña, o algo semejante, en Alemania, que se tradujo en un sonoro fracaso, porque la mejor e importante obra artística catalana está expresada en castellano, idioma más universal, hablado por más de 400 millones de personas y no sé cuántas naciones; la de mayor crecimiento en EEUU y gran parte del mundo, constituyendo la segunda lengua hoy en día de entendimiento, superando al francés.
No cabe duda de que la más perjudicada es la clase menos pudiente. Los que tienen medios mandan sus hijos a estudiar en colegios bilingües o trilingües, incluyendo el inglés. Con la inmersión, condenan a esos niños a tener que permanecer en esa Autonomía para encontrar trabajo. Se está llegando al caso de que cuando llegan emigrantes se les obliga a pasar por unas "aulas de bienvenida", o algo semejante, donde se les proporciona una inmersión brutal catalana, antes de pasar a una escuela "normal". Se les está privando de la posible riqueza de un bilingüismo que les facilitaría el conocimiento posterior de forma más sencilla de otros idiomas y de encontrar trabajo fuera de Cataluña. Se está yendo en contra del art.3 de la Constitución , en su aptdo 1: "El castellano es la lengua oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla". ¡Los territorios no tiene lengua, las lenguas son de los ciudadanos! ¡Es su libertad!
La semana pasada se realizó una manifestación en Barcelona, convocada por Ciudadanos de Cataluña, no contra el catalán, sino a favor del bilingüismo, tristemente sólo asistieron unas 5.000 personas. Los convocantes lo consideraron un éxito al ser la primera vez que se realizaba en contra de las asfixiantes normas de la Generalitat. Otro día me referiré a su manifiesto, con algunas acotaciones muy interesantes y reales. Para terminar por hoy con este importante tema, decir que las Universidades catalanas, la última la Politécnica, se están rebelando sobre la contratación de profesorado que tenga que dominar el catalán, o nivel C. El empobrecimiento cultural de Cataluña en estos tiempos es abrumador y la culpa no es sólo achacable a los nacionalistas (CiU, EC, PNV, BNG, cada uno en su región?) sino también al PSOE y al PP, tanto en Cataluña como en Galicia, Baleares y Valencia, por su permisibilidad cuando han tenido el poder en estas autonomías. ¡Todo por unos votos!
Otro tema: nos encontramos inmersos en plena crisis financiera; no soy economista ni experto en estas cuestiones, simplemente soy uno de tantos pensionistas con un poco de dinero ahorrado a través de muchos años, con seis hijos y doce nietos, algunos con serios problemas de trabajo, y estoy preocupado. Tristemente, no me fío de las declaraciones del Gobierno, ni del vicepresidente económico cuando dicen que no debemos preocuparnos por nuestros ahorros y pensiones. Son los mismos que hace muy poco tiempo, ¿dos o tres meses?, decían que no había crisis, que la economía española estaba en la "Champions League". Nuestro presidente ha acudido a Nueva York, a la Asamblea General de la ONU, y allí no se ha atrevido a lanzar reproches contra la economía estadounidense, cosa que sí ha hecho en España, donde ha culpado a dicho país de ser el causante de la crisis que padecemos. Bien es verdad que cuando EEUU se acatarra el resto del mundo lo pasa fatal, por algo es la primera potencia, quizás hoy por hoy la única, a nivel global. Es a esta potencia a la que se le han hecho en España un sin número de desplantes, empezando por lo de la bandera, algo imperdonable para ellos, que, siendo un país federal, creo que son 50 Estados, la bandera de los EEUU es sagrada para todos, y símbolo de unión de las distintas razas e idiomas que allí conviven. La lucen o colocan en todos los edificios públicos, escuelas incluidas, y siempre que haya ocasión para ello, lo contrario de esta España nuestra, que en muchas de sus autonomías, especialmente en Cataluña, no se cumple lo ordenado en cuanto a su ostentación y respeto, quemándose públicamente, como ha ocurrido recientemente y muchas veces en Cataluña (el mito de la Diada) y en el País Vasco (ETA y afines), y sin consecuencias apreciables, que se sepa, para sus autores. Las policías autonómicas se limitan a decir, por supuesto por orden de sus mandos políticos, que si interviniesen sería peor.
Continuando con la crisis, ZP ha dicho en EEUU que Berlusconi, jefe del Gobierno italiano, estaba deprimido porque España ya había superado a Italia (¿séptimo? país del mundo) en renta per cápita, lo cual yo he leído que no es cierto. Y ha advertido a Sarkozy, presidente francés, de que su objetivo es que en 3 ó 4 años nuestro país estará tambien por encima de Francia. Al ser reprendido por el jefe de la oposición, Mariano Rajoy, que representa mas del 40% de los votos, de que no era conveniente esa referencia a esos dirigentes europeos, simplemente contestó que había que ver estas cosas "con humor", o algo semejante ¿creen Vds. que esto es serio y que es lo que debemos esperar de nuestro presidente? Las consecuencias no se han hecho esperar, Francia ha convocado una reunión para luchar contra la crisis, que también paraliza a Europa, y ha invitado al Reino Unido, Alemania, Francia e Italia. Por supuesto España, con dos de los más importantes bancos europeos, el Santander y el BBVA, no ha sido invitada. Estamos perdiendo a pasos agigantados nuestro prestigio europeo y mundial, nada que ver con el obtenido por Aznar a partir de Niza.
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