EL DÍA, S/C de Tenerife
La sesión del juicio con jurado que se sigue en la Sección Segunda de la Audiencia Provincial por el acuchillamiento de una mujer en El Fraile el 10 de abril de 2007, a manos de su compañera sentimental, dio un giro radical tras el testimonio de la hermana de la víctima y amiga de la acusada cuando la calificó de "posesiva y celosa". "Marisol siempre quería complacer a Glenia Cintia R.S. y siempre discutían porque mi hermana quería ir a Colombia a ver a nuestra madre y ella no quería", explicó.
La víctima, según la versión de su hermana, "no tenía celos de la hija de Glenia, la cual no trabajaba. Era Marisol la que mantenía la casa y pagaba el alquiler. A Marisol no la mató la cuchillada, sino los celos que tenía Glenia".
El cambio de domicilio de la pareja originó las peleas, los insultos y las agresiones mutuas, aunque en la sala se escuchó de boca de la hermana de la fallecida que "nunca se medía con una mujer, sino que se fajaba con hombres. Desde pequeña se veía que le gustaban las mujeres, pero era respetuosa y no mostraba su inclinación en público. Marisol dejó a una novia que tenía en Colombia porque le fue infiel con un hombre. Glenia Cintia era muy posesiva. Se marchaba de la casa y a la semana o a los dos días regresaba".
La telefonista de radiotaxi a la que llamó la acusada declaró que recibió la llamada de una mujer que lloraba y pedía un taxi, "pero declinó que le enviáramos una ambulancia o a la Policía". El taxista que acudió al lugar del hecho dijo que vio a una mujer que pedía auxilio desde el balcón, pero que regresó a la parada porque ya habían pedido ayuda a Urgencias. Un albañil que escuchó los gritos se acercó a la casa y cuando entró vio a Marisol tendida en el sofá ensangrentada. "Llamé a Urgencias y me dijeron que la colocara en el suelo y le hiciera un masaje cardíaco con ayuda de un compañero. A mí me pareció que no respiraba". El otro obrero declaró -refiriéndose a la acusada- que la herida se "había autolesionado".
Las numerosas contradicciones de la acusada comenzaron a plasmarse a lo largo del resto de testificales y ya lo declarado en la primera sesión cambiaba a cada momento.
La procesada cambió en varias ocasiones lo ocurrido en la casa del barrio aronero de El Fraile que compartía con la víctima.
Los cuchillos.- Uno de los agentes de la Guardia Civil personado en el lugar del homicidio por el que el fiscal pide 14 años de prisión dijo que "la acusada nos comentó que Marisol se había suicidado cuando se enteró de que ella se iba a marchar".
Los agentes coincidieron en que la casa estaba revuelta, que en una bolsa de basura y en el suelo habían extensiones de pelo rubio de la acusada y que en el fregadero de la cocina habían dos cuchillos -el de mango de madera utilizado para asestar una cuchillada en el corazón a la víctima que acabó con su vida y uno de mango negro con restos de sangre-, así como un re-cipiente con agua con jabón. Por otra parte, los guardias civiles ha-llaron una camiseta rasgada posiblemente de la acusada y otra con una brecha que coincide por su localización con la herida mortal.
El ventilador .- El fiscal incidió mucho en aclarar aspectos relacionados con la posición de determinados objetos en la habitación donde la procesada asestó la cuchillada a la víctima como el hecho de que el ventilador de pie estuviera en el suelo, que el colchón de la cama de matrimonio se encontrara fuera de su posición normal y que todo estuviera desordenado, salvo los zapatos junto a un mueble. Todos estos indicios hacen pensar que existió una pelea, pero lo cierto es que quien esgrimía el arma homicida era la procesada. La Policía Judicial de la Guardia Civil que realizó la inspección ocular halló toallas manchadas de sangre, pero no el trapo de cocina que, según la acusada, usó para taponar la herida mortal.
Una víctima casi ebria.- Los peritos del Instituto Nacional de Toxicología que comparecieron ayer en la Sala informaron de que la víctima tenía 1,20 miligramos de alcohol por litro de sangre, lo cual implica que "comenzara a sentir síntomas de embriaguez. La persona tiene poca estabilidad y las conductas que requieren cierta concentración cuestan más realizarlas. Los niveles de coordinación y defensa están limitados", dijo el director del INT. Otros peritos confirmaron que la acusada tenía bajo sus uñas ADN de la víctima y que el orificio de la camiseta podría haber sido de la cuchillada.
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