ComO era de esperar, y tras la unión que desde hace poco mas de un año se firmó en los consistoriales despachos de Los Realejos, comenzamos a asistir en estos días al desaguisado producido en múltiples cuestiones de la mano del Partido Socialista del municipio, un guiso que no sabemos muy bien a qué receta se atiene y que se está sirviendo bien frío en plato del que tenemos que comer los realejeros y realejeras con todo el sinsabor del mundo. Por lo tanto, permítanme ustedes que ante este desabrido convite no me quede más remedio que rociar con un buen mojo picón los hechos y deshechos cocinados con las "pesoístas" fórmulas culinarias en este nuestro pueblo. De momento, vayan ustedes haciendo boca, pero no se me indigesten.
Quince meses en el gobierno municipal. Quince meses sumados a los largos años de mandatos "josevicentistas" y "quinteristas", que fueron remediados en tan sólo cuatro con un gobierno de CC-PP que, entre otras cuestiones, sacó de la parálisis administrativa a un municipio que vio cómo practicaban otras maneras de gestionar y mirar hacia delante.
Quince meses de nuevo con los socialistas, expertos en criticar punzante e hirientemente lo que se cocinaba años atrás, y que ahora están demostrando que son incapaces de hacer un guiso con un mínimo de gracia y salero. "C´est la vie!". Sí, así es y así nos va. Y es una lástima, pues con el buen ritmo que llevábamos ahora el compás se nos ha ralentizado a la espera de que los tiempos pasen y vuelva el buen tono a su justa cuerda. Pero entremos en materia.
En la cocina de Hacienda tenemos a su portavoz, al compañero Quintero, chef curtido en políticos sabores y experto en medir los fuegos. Un chef que años atrás examinaba y cuestionaba las recetas de quienes sacaron de la ruina el ayuntamiento que él mismo gestionó y que ahora ha tenido que coger de la despensa 2 millones de euros de nuestros ahorros para poder pagar los gastos con los que no contó para hacer su presupuesto. Y eso que nos aseguró que había hecho muy bien su lista de la compra y que su presupuesto era objetivo y realista. ¿Dónde olvidó, pues, la balanza para pesar sus ingresos y sus gastos? ¿Acaso llenó el carro y se olvidó del aceite, el agua y la sal? Si nos vendió en su día carne, por favor, que no se nos meta a bocajarro ni verdura ni pescado.
Pero fíjese que en esto no queda el trueque ni el olvido de productos. En la misma cocina lo encontramos sazonando las obras y proyectos de la Oficina Técnica del ayuntamiento. Como coordinador de este área no ha entregado quince meses después los centros socioculturales de Palo Blanco, La Caldereta, San Agustín y San Benito con el Parque de La Magnolia. Quince meses, cuando nos prometió en campaña electoral que si él llegaba a ser el responsable los entregaría antes de finalizar su primer año de gobierno, reprochando constantemente la incompetencia del anterior responsable, un ex compañero de Coalición Canaria, a quien amonestaban por este mismo asunto y por desperfectos en vías y espacios públicos. Como comprobarán, estas promesas a los socialistas se salieron del plato, al igual que la de bajarse los sueldos si llegaban a tocar poder. Y así están, comiendo fuera del tiesto pero en tablas de oro.
En estancias cercanas, escaleras arriba, entramos en el fogón urbanístico, parrillada también en manos socialistas desde las votaciones de mayo de 2007. Dícese de la desorientación que es un fenómeno que presenta una alteración de lugar, tiempo o circunstancias en la que el individuo puede sentir que se encuentra en otra situación totalmente fuera de contexto. He aquí, por lo tanto, el recetario actual del PSOE en temas de planificación, infraestructuras y demás asuntos urbanos, pues a la vista están los hechos y los "no hechos". Los hechos del mandato anterior de CC-PP con un recinto ferial y un parque en San Agustín cociéndose en estos días, y con presupuestos comprometidos para obras próximas.
Los hechos de Amaro y Ledesma levantando suspensiones heredadas, ordenando lo desordenado en nuestra geografía o promoviendo, como en cualquier ciudad que mira al futuro, unos centros comerciales y aparcamientos tildados de pelotazos, por los que hoy ni siquiera han logrado poner un ladrillo en el futuro centro sociocultural de La Cruz Santa o por los que ahora piensan que entrar al municipio por Los Barros no es ningún atentado ecológico. ¿Alguna aportación socialista al urbanismo en quince meses? Sí, una: negarle a los vecinos de Icod el Alto unos pasos de peatones para cruzar la carretera general. Esperando la respuesta y para que quede bien claro, la demagogia es para quien osa manipular deliberadamente con "no hechos" para ganarse algo o a alguien.
Y siendo conocedor de que para muchos lo mejor de la mesa se sirve con el postre, sirvamos uno de medio ambiente y fiestas, pues el resto del pastel socialista ha pasado sin pena ni gloria en la carta servida. ¿Acaso no hay mejor medio ambiente que tener las calles limpias y saludables? Pues animo desde aquí al concejal socialista a presentar una moción para que se reparen las 2 barredoras que no funcionan o se compren unas nuevas porque la gente se queja de que su medio ambiente más cercano y sus aceras están sucios. Si estuviera en la oposición, a buen seguro ya lo hubiera hecho. Por lo demás, la educación medioambiental en colegios, el día sin coches y las fiestas sostenibles ya se comenzaron a hacer en la cocina de Ledesma. La hemeroteca y la memoria están para todos.
Por cierto, para fiestas tenemos este relato socialista, sazonado con algo de mojo picón, para el cual no ha sido necesario disponer de 80.000 euros del ahorro del ayuntamiento para poder terminarlo. ¿Les suena de algo?
* Portavoz del Partido Popular en el Ayuntamiento de Los Realejos
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