M. CHACÓN, Tazacorte
El municipio de Tazacorte revivió ayer el día grande de sus fiestas, una jornada en la que se honra a San Miguel Arcángel, patrón de La Palma. Como cada año, la iglesia acogía uno de los actos más significativos de la festividad, la celebración religiosa en la que el presidente del Cabildo, José Luis Perestelo, realiza su particular ofrenda al Arcángel. En ella, como es habitual, enmarcada en un discurso dirigido a la venerada imagen del patrón, se vislumbraba su opinión al respecto de los principales asuntos que afectan a La Palma. En esta edición, ante el negativo panorama económico que soporta la sociedad, el enfoque de sus palabras resultaba más previsible que nunca. La crisis centró casi todo el contenido de la intervención del presidente.
Perestelo no desvió la atención sobre la obligación que tienen todos los representantes públicos de hacer frente con seriedad a los problemas económicos: "Se nos piden hechos, no sólo a los que tenemos el deber de gobernar, sino también a aquellos que están obligados a hacer oposición de forma responsable... la gente de la calle no se traga, y mucho menos ahora, opiniones autocomplacientes, debemos atender a la cruda realidad, sin maquillar ni ocultar los problemas. Se acabó la política al margen de los anhelos y participación de los ciudadanos. Nuestra obligación, junto con los gobiernos central y autonómico, es hallar una salida con esfuerzo de todos".
Pero también reclamó la implicación completa de toda la sociedad para afrontar el problema, llegando a utilizar una popular frase de John F. Kennedy: "Recuerdo aquí y ahora aquella llamada a la responsabilidad y voluntad colectivas que, en cierta ocasión, pronunció un presidente de los Estados Unidos: No preguntes qué puede hacer tu país por ti. Pregunta qué puedes hacer tú por tu país".
Los que juegan a ser Dios.- El presidente hizo referencia a los "principales" responsables de la situación económica mundial: "Glorioso San Miguel... castiga la maldad de esos mercaderes del siglo XXI, reyes del petróleo y las finanzas que juegan a ser Dios, en lugar de ser administradores de la cosa creada. Dios nunca vendió ni cedió sus derechos de propiedad a nadie". Pero también intentó imprimir cierto optimismo en el futuro: "No es posible creer que nuestros pensionistas y jubilados tengan que vivir de forma mísera, después de haber entregado su vida para hacer grande a esta tierra. No puede suceder que la solidaridad se acabe o que, a los políticos, se nos sequen las ideas. Tampoco debemos pensar que esta situación de crisis pueda limitar a nuestros hijos el acceso a la Universidad por falta de recursos".
El valor de la vida.- También dedicó parte de la ofrenda al accidente de Barajas y al drama diario de cientos de africanos en la costas: "Tragedias como la ocurrida en Barajas multiplican nuestros sentimientos de dolor e impotencia y ratifican el hecho de que la vida es un milagro gratuito. Hoy, pedimos al Santo Patrón que acoja bajo sus alas a las almas de tantos canarios y que dé a sus familiares la fortaleza necesaria para superar la angustia que crudamente les maltrata. Pero la muerte, no pesa ni mide más entre los restos de un avión que sobre las tablas de un cayuco. El drama en nuestras costas continúa. Cientos de africanos arriesgan y pierden sus vidas en el mar buscando el futuro que se les niega en su tierra. Todos los muertos son iguales? aunque no a todos se les deja morir igual".
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