EFE, Quito
Con un nuevo triunfo electoral bajo el brazo, el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, empieza a trabajar en un proceso de transición constitucional, con la mira puesta en los próximos comicios.
Los datos oficiales preliminares del Tribunal Supremo Electoral (TSE) indicaban anoche que, con el 94,7 por ciento de los votos escrutados, el "sí" lidera la cuenta a nivel nacional con 64,02 por ciento, mientras los votos contrarios al proyecto de nueva Constitución suman un 28,1 por ciento, los nulos, un 7,21 por ciento, y los blancos, un 0,72 por ciento.
Aunque, los sondeos oficiosos daban cuenta ayer de que el "Sí" triunfaba sobre el "No" también en Guayaquil, epicentro de la tensión política los últimos días, los datos oficiales preliminares constataban una ligera ventaja del "No", pero aún ninguna de las dos tendencias logra la mitad más uno de los votos válidos.
El presidente del TSE, Jorge Acosta, espera tener, a más tardar hoy, los resultados definitivos de la votación, aunque advirtió de que aún está rezagado el escrutinio de los votantes en el exterior.
Para el jefe de Estado, los resultados arrojan un triunfo contundente de las tesis del Gobierno, uno de cuyos ejes fundamentales ha sido desde la campaña presidencial del 2006 la redacción de una nueva Carta Magna que siente las bases para acabar con lo que él llama "la larga noche neoliberal".
Pidió que "la élite reflexione y deje avanzar al país en paz" e insistió en la necesidad de unidad y diálogo en el país.
Preguntado sobre si se presentará por su movimiento, Alianza País, a las elecciones presidenciales y generales previstas, según la nueva Constitución, para el primer trimestre del próximo año, Correa señaló que está dispuesto a servir a la patria aunque aseguró que no tiene "interés en el poder".
De todos modos, aclaró que, pese a estar cansado, estará donde le pida Alianza País, donde, aseguró, también tiene oposición.
Y mientras algunos políticos comienzan ya los cálculos con miras a esos comicios, los llamamientos al diálogo lanzados por Correa ayer comienzan a dar frutos con la ratificación del opositor Jaime Nebot, alcalde de Guayaquil, de su disposición al diálogo si lo invitan.
Un paso adelante en ese sentido dio el presidente de la Asamblea Constituyente en receso, Fernando Cordero, al extenderle la invitación a Nebot para dialogar en Quito y demostrarle que el centralismo -que teme el alcalde- ha quedado "enterrado" con la aprobación de la vigésima Carta Magna.
Nebot repitió ayer que respeta el resultado en las urnas, pero insistió en que hará respetar "el modelo de desarrollo" de su ciudad y las competencias de los ayuntamientos, aunque ratificó que no pretende el separatismo.
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