Poema al Cristo de Tacoronte
Llega el día primero de septiembre
con su repique de campanas especial,
haciendo eco en todo Tacoronte
de un gran amor fraternal.
Bendito sea tu nombre, ¡Cristo de los Dolores!,
por tu sencillez y nobleza,
agarrado a tu madero
con gran amor y pureza.
Cristo, Tú que eres el Dios del amor
concede a nuestra Hermandad,
unirnos como hermanos todos
con amor fraterno de verdad.
Al entrar en la iglesia, Cristo,
a hombros de nuestra Hermandad,
con lágrimas en los ojos
y con miradas hacia el altar,
te aclamamos ¡Padre nuestro!
y te pedimos savia nueva,
que suspire estar a tu lado
para cargar sus pecados.
Yo te quiero, Señor, y quiero amarte
y entregarte mi amor enternecido,
y que nunca el amor de Ti me falte
yo quisiera, Señor, ser redimido.
Me entristece, Señor, porque has sufrido
abrazado a esa cruz tan mal herido.
Tú que puedes, Señor, muéveme a amarte
y que nunca el amor de ti me falte.
Alumbra a nuestra Hermandad
sobre un mar de devoción,
navegando a tu perdón
y en mi muerte, tenerte y abrazarte.
Antonillo
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD