JORGE DÁVILA, S/C de Tfe.
Una hora antes del concierto no permanecía quieto. Nunca se había visto en otra igual y su cuerpo era algo inestable. "Estaba ca...", confiesa con naturalidad David Ascanio, el músico santacrucero que el sábado interpretó a dúo con Miguel Bosé -en la plaza del Cristo de La Laguna- el tema "Olvídame tú", una letra que lleva la firma de un joven compositor que intenta buscarse la vida lejos de su tierra. "Los sentimientos son importantes y los míos están siempre con la gente de Tenerife, pero si quiero lograr algo más o menos serio tengo que estar cerca de los mejores. Y eso sólo te lo puede dar Madrid", reconoce.
El 1 de julio puso a la venta su primer disco "Quién da +". Era el final de un viaje que empezó hace ocho años. Admite que "ha tenido toda la vida para escribirlo", pero a su edad, eso suena a algo parecido a una broma. Además, genéticamente parece estar tocado por el talento de Luis Morera, su tío y estandarte de Taburiente. "Él fue el que inyectó la música en mi cuerpo", reconoce antes de volar de nuevo a la Península.
Otra "gaviota" en Madrid
Caco Senante fue de los primeros en mostrarle el camino. Incluso, se atrevió a cantar una letra que transmitía la añoranza que el isleño percibe en el centro; en una metrópoli donde, como diría Joaquín Sabina, el cielo se confunde con el mar. Un espacio donde buscar oportunidades. Y David se marchó a cazar la suya en el año 2000. "Madrid es soledad. Una ciudad impersonal que te suele dar una oportunidad si le respondes. Con trabajo, siempre termina acogiéndote", comenta sobre su doble residencia. "Mi vida en Madrid no es mejor ni peor que en Tenerife, simplemente es distinta. Aquí (por Canarias) tengo a mi familia y allí a otras personas que, en ocasiones, se comportan como si formaran parte de ella".
El tránsito ha sido duro, pero es lo que él quería. "Madrid es difícil, es una plaza jodida", recuerda de sus inicios de puerta en puerta. Un buscavidas. Eso es lo que era David hasta que un día recibió la llamada de Miguel Bosé. "Contaba con varias maquetas y una de ellas cayó en sus manos a través de un amigo", recuerda. "Le gustó lo que hacía y me planteó la posibilidad de entrar en La Cuadra", una factoría musical abierta por Bosé para proyectar talentos. Allí, se forjó el disco "Por vos muero", un CD que contenía dos canciones escritas por David: "Vagabundo" y "Olvídame tú". El compositor había alcanzado la cima, el músico aún continuaba con su escalada. "Cuando te llega una oportunidad como esa no te lo piensas, lo haces y después analizas el porqué de las cosas", dijo el tinerfeño. "No era un seguidor de Bosé de los de toda la vida, pero en cuanto hablas con él comprendes por qué ha estado tanto tiempo en primera línea. En mi caso, primero conocí a Miguel y luego a Miguel Bosé... A su lado sientes lo grande que es y aprendes cosas que no están en la música, pero sí que forman parte de ella", explica.
"Canto lo que creo"
En ocasiones, al autor le cuesta soltar una letra para ponerla en boca del cantante. No es el caso. A Ascanio le agrada ver algo que ha salido de él en el repertorio de otro. "Al público sólo le importa escuchar una buena canción; nunca se preocupa de quién la ha escrito", avanza, "pero mi gran ventaja es que puedo cantar lo que escribo".
Respecto a las letras que entregó a Miguel, su posicionamiento es tan sólido como el granito. "Olvídame tú la escribí yo, pero le pertenece a él. Es una canción que ya es suya porque tiene su sello. Para mí es un sueño que algo que yo he sentido lo pueda cantar él. Nadie lo habría hecho mejor", puntualiza.
Sabe que en este intercambio de "golpes", él nunca pierde. Además, es consciente de que en este proceso la suerte es necesaria. "En La Cuadra me encontré con músicos muy buenos. Había artistas que dominaban las cuerdas, a otros se les daba mejor los boleros y en mi caso siempre me incliné por las baladas", rescata de su experiencia previa a la grabación de "Por vos muero".
"De Bosé me impresiona la facilidad con la que ve dónde hay o no una canción", añadiendo que "dio la casualidad de que tenía en mente hacer un disco con baladas sinfónicas y valoró el trabajo que hice en estos dos temas". Pero el tinerfeño se siente libre cuando se pone al frente de su banda. "Componer es una faceta más. En mi caso, tan necesaria como la interpretación. Ahora estoy en el periodo de promoción de mi disco y todos estamos centrados en sacar el máximo partido de él, pero llegará el día en el que tendré que volver a buscar letras para seguir construyendo mi carrera", declara.
"No me sentí un extraño"
Lo que vivió el sábado en la plaza del Cristo fue el sueño de cualquier músico. "Llegue a casa sin hacer ruido, contento por tener la posibilidad de hacer algo que no está a mi alcance, pero sabiendo que se trataba de una ocasión muy especial. Una hora antes del concierto estaba como un flan. Yo no estoy acostumbrado a ver esta riada de gente. Mis conciertos son bastante más modestos. A pesar de los nervios, disfruté muchísimo y entendí la dimensión del cantante que tenía a mi lado. Cuando te asomas y ves la cantidad de personas que esperaban a Bosé percibes lo maravilloso que es compartir el escenario con alguien como él. No me di cuenta del lío en el que me había metido hasta que vi la plaza llena. Luego, no me sentí un extraño. Estaba muy cómodo, pero el reloj corría demasiado".
Mientras revisa el "equipaje" de vuelta a Madrid, David repasa el camino recorrido y el que aún desconoce. "Lo del sábado fue increíble, pero antes hubo días malos". En su futuro hay suculentas recompensas, pero también es consciente de que en su mundo hay caídas que pueden ser definitivas. Su ventaja, estar cerca de un auténtico superviviente de los escenarios.
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