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DESDE DENTRO RICARDO PEYTAVÍ

Un sueño imposible

30/sep/08 07:50
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AndaN estos días Zapatero y su cuchipanda que no caben en sí mismos de tanto gozo. ¿La razón de tan grande alegría? Pues nada más ni nada menos que un gesto del candidato demócrata a la presidencia gringa, Barack Obama, al socialismo español. Sueñan en la Moncloa y en Ferraz con que esta victoria en potencia pase la negra página que le ha impuesto Bush al Gobierno del talante, después de que su actual presidente se quedase sentado en el momento más inadecuado. Es decir, cuando pasaba la bandera de las barras y estrellas; asunto del que ya no es preciso hablar porque lo conocen ustedes con más detalles que quien esto escribe.

Obama le ha hecho un gesto al Gobierno español porque necesita el voto latino y el de la izquierda norteamericana, si bien en el país que aspira a mandar la izquierda es un residuo que a veces se va de excursión por el extranjero, como sucedió con el asunto de las brigadas internaciones. Eso, y poco más; la verdad sea dicha.

Si a Obama le importara España, si al aspirante demócrata le concerniese un poquito, sólo un poquito, lo que piensa Zapatero sobre sus posibilidades de sentarse en el Despacho Oval, se hubiese acercado a Madrid durante su gira europea de hace un par de meses. Pero no. De Berlín a París, y de París a Londres. Lo de París es comprensible. Decía Oscar Wilde que los americanos buenos no van al cielo cuando se mueren, sino a París. Por muy crítica que sea Francia con las políticas de Washington, al inquilino del Palacio del Elíseo se le escucha; o al menos se le visita. En cuanto a los otros, Alemania siempre será Alemania, y la Gran Bretaña y sus nobles hijos son los aliados en Europa; los encargados de que el Viejo Continente esté unido lo justo para que no se arme la tercera guerra y tengan que venir, también por tercera vez, las tropas yanquis a imponer la paz. Unido lo justo, pero no demasiado; si se une demasiado, podría poner en peligro la supremacía del Imperio, y tampoco conviene. En definitiva, los británicos son esos primos ya un tanto lejanos, con abolengo pero pobres, a los que uno no puede dejar de visitar cuando pasa cerca. Una taza de té no se le rechaza a nadie.

¿Y España? Qué risa la España de Zapatero. Aznar se hizo una foto en las Azores que le costó caro. Sabía, pues no es ningún tonto, que le iba a costar caro, pero también consideró que ya era hora de que Europa no terminase en los Pirineos, que es lo que siempre le ha convenido a Francia. Y también a otros países europeos que no son Francia. Aunque ese es otro asunto.

Si algún progre, ya sea del equipo de la Moncloa o de cualquier otro cuartel general del socialismo ibérico, ha pensado que las relaciones de Estados Unidos con España van a cambiar porque cambie el presidente, me temo que le espera una amarga decepción. La política internacional de la nación más poderosa del planeta deja poco margen a las fluctuaciones ideológicas. Vaivenes que, dicho sea de paso, no son muy acusados: los demócratas -se ha dicho hasta la saciedad- son unos señores algo menos conservadores que los republicanos, pero nada más. Y sus exiguas diferencias las materializan en políticas internas, no en sus relaciones internacionales. ¿Todo esto no se lo ha explicado esa lumbrera de Juanfer al iluminado de la Moncloa? Pensaba que sí.

rpeyt@yahoo.es

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