Estimados lectores, republicanos incluidos: véome en la ineludible obligación de retomar el manido tema de los desenterramientos, de los que ustedes ya estarán hartitos, pero es que tengo que espabilar a los cobardes y/o cándidos y descubrir a los zorroclocos del "yo no sabía nada" o "ni me enteré, oye". Sí, sí; ya, ya.
Vaya por delante mi comprensión y respeto al deseo de las familias de solicitar cristiana sepultura (o sepultura a secas) para sus fallecidos que no consiguieron el descanso como el que, según se dice, tuvieron los de los vencedores. Pero es que aquí vuelven a aparecer ganadores y perdedores cuando ya todos deberíamos ser iguales. Y no es así, queridos demócratas de toda la vida; no es así, porque, por ponerles un recalcitrante ejemplo de la politización de todo, el juez Garzón ha vuelto a sus andadas. Este juez jefe de la Audiencia Nacional, que debiera ser ejemplo de imparcialidad, ecuanimidad y equilibrio, se vuelve a escorar descaradamente como partidista, partidario y legionario del poder establecido (faltaría más), sin importarle un bledo que sus decisiones para contentar a unos, hagan daño a los otros. No era el momento.
No era el momento porque, por poner otro ejemplo, los "otros" podrían decir ahora que muy bien y muy justo querer saber dónde están los desaparecidos tuyos, pero? ¿qué es de los paseos, las checas y las fosas comunes, antes y durante la guerra civil del otro bando? Y es que este juez tiene la desfachatez de pedirle a los arzobispos y obispos las famosas listas, cuando estos podrían decirle que más fácil sería pedírselas al hoy vivo (que Dios guarde muchos años), ¿comunista todavía?, Santiago Carrillo Solares, de los religiosos, monjas y curas que fueron perseguidos y torturados durante el Gobierno de la II República; no digamos ya la de los miles de ejecutados, fusilados y tirados a otras tantas fosas comunes en Paracuellos del Jarama.
Eso hubiera sido lo justo, equilibrado y creíble para la memoria? de todos. Pero es que, además, desde altas alturas de la magistratura se advierte de la incompetencia del juez estrella para estos casos, así como de la cantidad de dinero que está ingresando en sus arcas al sacar los "juicios de quicio". O sea: que el señor Garzón ordena y manda directamente, ¡en plena democracia!, a entregar listas que no le corresponde hacerlo.
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La otra orden viene no de la memoria del pasado, sino del presente. Por lo que pregunto, preferentemente a los alcaldes y concejales socialistas: ¿ustedes se han dado cuenta de que el presidente Zapatero desde Madrid ha obligado a todos y cada uno de los ayuntamientos y pedanías del Estado español a arrumbar, derrumbar, aniquilar o destruir monumentos, símbolos, estatuas, frontispicios y rótulos de calles, según su criterio de él? ¿Se han dado cuenta de que ha sido él, y solo él, el que ha marcado las fechas históricas para su cumplimiento, cueste lo que cueste económica y moralmente?
Regresando como siempre a Canarias, el primer ayuntamiento obediente, a manera de adalid o punta de lanza, ha sido el de La Orotava (Tenerife). Apoyo entusiasta y enfebrecido en un pleno con la valiente oposición de los dos (2) concejales del PP. Los cuales se habrán sentido abandonados y solos por la aceptación y sumisión con un ominoso silencio de la "alta alcurnia de tan noble ciudad", que no ha dicho ni "mu". Pero, por si fuera poco, los "talibanescos" cambios no se han hecho para sustituirlos por otros nombres relevantes de la cultura, las ciencias o las artes de los villeros de antaño o de ahora, sino por, fíjense bien, por el de unas mujeres cuyo currículum primordial ha sido su lucha contra el franquismo y en pos de la República 2. ¿Cerramos o abrimos heridas?
Las dos cosas a la vez, porque tenemos a un presidente que se comporta como un césar o faraón al que los alcaldes y concejales -socialistas y de otros partidos- obedecen como auténticos súbditos. Pero ahora con más delito, porque si antes los cambios de calles se hicieron con la rabia y enfado al estar salientes de una guerra civil, ahora llevamos muchos años en paz? no sé si en la de los muertos o en la de los vivos.
Recalcando, republicanos y zorroclocos de derechas: si los ayuntamientos cumplen directamente las órdenes vengativas y revanchistas, inviables y carísimas, del presidente de la nación, y aceptan de rodillas las del juez jefe de la A.N. para la entrega inmediata de listas de hace más de 70 años, estarán de acuerdo conmigo con que esto no es ni una democracia ni una república, sino un sistema al estilo "zapatomarxistalenilista". Uséase: una dictadura de tomo y lomo.
Por eso, gritad todos conmigo: españoles: ¡Viva el País! ¡Arriba Zapatero!
* E. S. S. (El sepulturero solitario)
P.D. Me dicen que el juez se refiere, ahora, a los desenterramientos de ambos bandos. ¿Ahora? Ahora ya es tarde, don Baltasar.
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