EFE, Caracas
El ministro venezolano del Interior, Tarek El Aissami, informó ayer de la detención de dos civiles que tenían "un cañón portátil" con el que supuestamente iban a atentar contra el avión de Chávez. A los dos detenidos, de nacionalidad venezolana, se les han intervenido, además, cuatro granadas, todas con sus números de serie "deteriorados de manera deliberada", añadió.
Las detenciones se llevaron a cabo en el estado de Zulia, fronterizo con Colombia, a cuyas autoridades, opositoras a Chávez, El Aissami acusó de "anuencia, cooperación e incluso facilitación de planes de golpes de Estado, magnicidio y narcotráfico".
Se trata, dijo a los periodistas, del "desmantelamiento de un sector que tenía en su poder armas con una gran capacidad de destrucción".
El cañón, precisó, "tiene capacidad y alcance para destruir un avión" y nadie debe ser "tan ingenuo para decir que estas personas iban a cazar venados", manifestó. Esto confirma, insistió, en que "estaba en marcha un plan de golpe de Estado y de magnicidio contra el comandante presidente", abortado gracias a un "trabajo de inteligencia" previo, añadió.
"Es un plan continuo, es el desarrollo de eventos distintos, de distintas maneras y de distintos actores. Estamos desactivando cada uno de estos eventos y descubriendo a sus actores", reiteró sin facilitar su identidad.
Consultado si los detenidos están directamente vinculados a alguno de los cinco militares retirados que fueron arrestados tras revelarse el supuesto complot hace dos semanas, el ministro respondió que "evidentemente".
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