ESCRIBIR este artículo me ha resultado difícil, influenciado tal vez por esa crisis cuyas consecuencias, según los entendidos en la materia, tendrán serias repercusiones.
Lo que está claro es que la situación es delicada y que el paro ya está llevando serias dificultades a muchos hogares.
Al hojear o ver los distintos medios de comunicación, creo que hemos de mentalizarnos de que a todos nos va a tocar apretarnos el cinto y plantearnos la mejor manera de salvar esta situación.
Pero también creo que han de ser nuestros políticos los que han de dar ejemplo. Al pueblo llano se nos está pidiendo que ahorremos energía, que utilicemos el transporte público, que controlemos el consumo de agua, que seleccionemos la basura, que no contaminemos?Y nuestras calles siguen iluminadas a tope al igual que los túneles de nuestras carreteras y los edificios públicos. Y contaminamos la atmósfera con tanto fuego, con tanto coche, con tanta romería? Que sean los organismos oficiales los primeros en dar ejemplo, que se note que también se aprietan el cinto.
Me pregunto qué mundo vamos a dejar a las futuras generaciones, algo de lo que somos responsables, toda vez que, al no ejercer el derecho al voto, damos pie a que asciendan a los escenarios de nuestra política individuos que los utilizan como medio de enriquecerse.
Es triste contemplar nuestro panorama político, sembrado de numerosas acusaciones de prevaricación y otras acusaciones que dan lugar a que numerosos proyectos que necesitan mano de obra queden paralizados, agravando así el paro existente.
Pese a todo, hemos de mantener la esperanza. Y que sufrir en las carnes la crisis que crece día a día sirva para que abramos los ojos, y que a la hora de votar, de elegir a nuestros gobernantes, valoremos si el candidato se presenta en actitud de servicio al pueblo o de servicio a su partido.
Es tiempo de que nuestros políticos nos den ejemplo, administrando los dineros públicos como buen padre de familia, evitando todo gasto superfluo. Tiempo de contar con políticos que sepan comportarse en nuestras cámaras, evitando insultos, gestos y comportamientos que nada bueno dicen a su favor y que nos tienen que producir vergüenza ajena.
Y no me digan que la política es así, porque eso no es verdad. La hemos hecho así, en primer lugar, nosotros, por tolerar el grosero comportamiento de algunos políticos, y en segundo lugar los partidos que actúan considerando que todo es válido con tal de conseguir votos.
Utilicemos los medios de comunicación para sanear el panorama político, denunciando acciones irregulares, no con ánimo de ofender sino de hacer bien las cosas.
No permitamos que nuestros políticos actúen arbitrariamente, obliguémosles a resolver cuanto antes situaciones como la de Educación -qué vergüenza- o la de Sanidad -para echarse a llorar-, mucho más necesarias que la "guanchancha", evitando, además, que el movimiento independentista siga creciendo (algo que, seguro, alegrará al rey de Marruecos), y que puede traer como consecuencia la ruina para el turismo canario.
Días atrás, Wladimiro Rodríguez, escribiendo sobre nuestra agricultura de la que tanto sabe, manifestaba que tal vez ha llegado la hora de que volvamos a coger la azada y cultivar nuestros campos, capaces de autoabastecernos. Es triste ver tantas huertas abandonadas, llenas de maleza, fruto del abandono por parte de sus dueños, cansados de su bajo rendimiento.
Me pregunto si ya hemos tocado fondo y, entre todos, ser capaces de volver a construir las Islas Afortunadas.
Por eso, afirmo que no perdamos la esperanza: crisis peores hemos vivido y aquí estamos.
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