EL DÍA, S/C de Tenerife
La segunda sesión del juicio con jurado popular que se sigue en la Sección Quinta de la Audiencia Provincial tinerfeña se dividió en dos partes claramente diferenciadas. La primera, la prueba testifical en la que comparecieron el hijo del acusado, así como sus dos hijastras y el médico de la fallecida, los cuales vertieron testimonios a favor de Kunibert H.S., el súbdito alemán de 60 años acusado de haber asesinado a su madre, de 80 años, el día 1 de agosto de 2006, y para el que el fiscal pide 20 años de prisión, mientras que la defensa se decanta por su absolución argumentando que lo ocurrido -que se tragara la parte superior de su dentadura postiza- fue un trágico accidente.
El hijo del acusado y nieto de la víctima declaró que su padre cuidaba mucho de la fallecida y que ella "frecuentemente se autolesionaba", así como que le estaban buscando una residencia en Alemania porque ella no hablaba español y al padecer alzheimer era muy complicado cuidarla.
De muerte natural a asesinato.- La segunda parte de la vista contó con los testimonios de los guardias civiles que realizaron la inspección ocular el día 3 de agosto, en la vivienda de El Paso (La Palma), ya que "no acudimos el día 1 porque se creía que se trataba de una muerte natural".
El agente además comentó que les habían dado órdenes de que acudieran a realizar una inspección ocular y les estaba esperando el hijo de la víctima en la puerta.
Un caso atípico.- El guardia civil declaró ayer que el acusado "nos llevó a la habitación y el cabecero tenía manchas de sangre, al igual que la persiana y en el colchón forrado de plástico y pegado a la pared que servía para que la víctima no se diera golpes. Era bastante sangre y el origen de la misma era el centro del cabecero de la cama. Este es un caso atípico. Cuando acudimos los cinco agentes en tres coches patrullas, la secretaria judicial y el intérprete, (el acusado) se asombró un poco", dijo uno de los agentes.
Varias camisetas, ropas y algunos trapos, así como el plástico que recubría el colchón fueron enviados, pese a que algunas de la prendas estaban lavadas, al Instituto Nacional de Toxicología, ya que no toda la sangre que se lava sale de los tejidos. El procesado llegó a comentarles a los agentes que había llevado el colchón de la cama de su madre a un punto limpio.
Otro de los aspectos curiosos es que fueron encontrados dos dientes de la fallecida, uno de los cuales estaba en el suelo de la habitación.
"Un olor extraño".- Tres videoconferencias sirvieron para conocer la impresión y el testimonio de los dos médicos y el enfermero del 112 que acudieron al domicilio del acusado. "Nos comunicaron que había una señora que se había tragado una dentadura. La señora estaba boca abajo y me resultó una postura delicada. Estaba desnuda y amoratada. Para mí era una muerte violenta y comuniqué que avisaran al forense. El cuerpo estaba frío y tenía signos cadavéricos. La cara de la fallecida me sorprendió mucho porque los ojos parecía que se le salían de las órbitas", dijo uno de los médicos, mientras el otro fue tajante al manifestar que "cuando entré en la casa me impresionó el olor. Era un olor a muerto. La posición de la víctima era antinatural y extraña. Nosotros íbamos supuestamente al atragantamiento de una persona y nos encontramos con aquello. Me pareció excesivamente tranquilo cuando le dijimos que su madre estaba muerta", dijo la médico. El otro sanitario del Servicio de Urgencias Canario dijo que "me llamó la atención el olor extraño y la postura del cuerpo. Estaba morada del pecho para arriba. la boca estaba semiabierta. Pensábamos que era un atragantamiento con una dentadura".
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