EFE, Milán
Giorgio Armani abandonó su sobriedad tradicional al decantarse por una mujer romántica que no pierde fuerza y elegancia, en su colección primavera-verano 2009, presentada ayer en la Semana de la Moda de Milán. El diseñador italiano, que al cierre de su desfile aseguró que ha vuelto a dar más importancia a la mujer como tal por encima de las tendencias, apostó para la ocasión por la ligereza de los tejidos y el movimiento. Para el día, Armani se mantuvo fiel a su traje pantalón aunque dejó espacio para las faldas, mientras que para la noche el vestido se convierte en imprescindible.
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