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MIÉRCOLES, 24 DE SEPTIEMBRE DE 2008
ENRIQUE MARTÍN BRAUN

Transportes y crisis

LOS PROFANOS en temas económicos, nosotros, sin ir más lejos, después de estrujarnos la sesera ante tantos acontecimientos que vienen sucediéndose en todo el planeta relacionados con las unidades monetarias de los distintos países, hemos llegado a la conclusión siguiente: algo grave pasa. Por otro lado, los expertos en economía, tras exhaustivos estudios, sensatos análisis e inteligentes actitudes, han decidido manifestar públicamente que: "algo grave pasa". Esto es, unos y otros, menos Zapatero y Solbes, desde diferentes enfoques y comprensiones, hemos advertido, a través de lo que se ha venido informando en los medios, que existe una crisis generalizada que afecta al mundo financiero y que ya se ha metido en los bolsillos del común alterando gravemente el desarrollo de la vida cotidiana, que consiste, básicamente, en pagar a los prebostes de ese mundo de los negocios para que continúen siendo millonarios y, si sobra algo, para seguir practicando algo tan prosaico como pagar la hipoteca, la luz, el agua, el teléfono y el plato de potaje. Según nos coja el cuerpo, algunas veces caemos en una profunda indignación; otras, sin embargo, debemos contener un inmediato y peligroso ataque de risa al leer, por ejemplo, que los sueldos de los altos cargos de las administraciones canarias quedarán congelados en los presupuestos de 2009. Los altos cargos de las administraciones canarias, y de todas las administraciones españolas, cobran sueldos tan elevados que podrían permanecer estancados durante décadas sin que ninguno de ellos sufra depresión alguna o carencias de cualquier tipo. Lo que se debió hacer, y esto no es ninguna aportación (más bien, una bobería), es haber impedido en su día que semejantes especímenes pudieran cobrar nunca semejante remuneración. Cuando ahora la situación de los más débiles, como siempre, es difícilísima, tendría que guardarse un prudente silencio y terminar con ciertos gastos insultantes que generan aduladores, estómagos agradecidos, asesores y escoltas, por citar también a la tropa. Los jefes, ya lo hemos dicho, tienen remordimientos de conciencia y quieren aparecer ante los electores como niños buenos. No cabe duda: se echa de menos un poco de vergüenza.

Los inexpertos en temas económicos hemos reparado, no obstante, en que este estado de cosas, que puede terminar en una temida recesión, interese, muy negativamente, a nuestro Archipiélago. Y es que escuchamos por todos lados opiniones sobre las bolsas, los bancos, la construcción, el turismo y el paro. Y casi nadie menciona el transporte. Y el transporte, aquí en Canarias, debe escribirse con mayúsculas y tratarse con absoluta prioridad porque, entre otras cosas, interviene de manera directa en todo el proceso económico. Personas y mercancías se mueven a través de puertos y aeropuertos, y a estos llegan y salen buques y aviones que utilizan el combustible que debería estar fuertemente subvencionado por el Estado y por el Gobierno de Canarias, y así evitar peligrosas implicaciones de muchos sectores que conforman nuestra economía. Pongamos un simple ejemplo que llegue a la mayoría de nuestros pacientes lectores. La suspensión sólo de tres vuelos chárter significaría que un hotel de cierta categoría quedaría totalmente vacío. Y nosotros, no debemos olvidarlo, vivimos del turismo en un 80%. El resto se lo reparten los servicios, los plátanos, los tomates, algunas frutas tropicales y para de contar. Hagamos una sencilla operación numérica y tendremos un espantoso horizonte ante nuestros ojos. De esos doce millones de turistas que nos visitan cada año, ¿cuántos se quedarán en origen por cualquier quiebra de operadores? ¿Se arrriesgarán a subirse a un avión con la incertidumbre del regreso? ¿Estarán dispuestos a pagar los elevados costes del pasaje si el combustible sigue su camino? ¿Cuántas compañías presentarán nuevas regulaciones de empleo? ¿Cuántas de ellas desaparecerán? Y esto es lo que se refiere a los aeropuertos. Por los muelles entran legumbres, hortalizas, pescados, carnes, crustáceos, vehículos de cualquier tipo, máquinas, alimentos en todas sus variedades (hasta papas), leche, vestidos, bebidas... y aspirinas. De todo.

En fin, un panorama realmente preocupante. Tanto que -¡ya era hora!- el presidente del Gobierno autónomo, Paulino Rivero, convoca una reunión de carácter interno para tratar esta situación del sector aéreo (el abanico debería de ser más amplio). Lo aquí descrito someramente puede incidir, también, en las comunicaciones entre Islas con lo que vuelve a la actualidad el famoso Eje Transcanario, por el que tanto luchó el anterior y concienzudo ex presidente canario Adán Martín. El transporte, como vemos, tiene una importancia vital en la sociedad y economía canaria. Lo que hoy vivimos y padecemos debe servir de base para proyectos inteligentes con miras al futuro de las Islas.

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