DOÑA BIBIANA AÍDO, con sólo 31 años, ha entrado en la sociedad política española como alma que lleva el diablo. Piensa cambiarlo todo, "es joven y puede", dice el refrán, y su idea más fresquita es la nueva Ley del Aborto. Esta "miembra" del Gobierno de Rodríguez Zapatero, auspiciada por su jefe, quiere ampliar los supuestos de la actual ley, y que a nadie se le ocurra refrendarla porque es "una necesidad de la sociedad actual". ¡Toma del frasco, carrasco! La escolta en la campaña, su compañera de partido Leire Pajín.
La actual ley tiene tres supuestos: defectos físicos y psíquicos del feto, embarazo consecuencia de una violación y que corra peligro la salud corporal y anímica de la mujer, pero todo dentro de unos plazos. Con estas condiciones vigentes, no veo por ninguna parte que haya una necesidad imperiosa de añadir o rectificar el código, sobre todo, porque ya se han cometido y permitido terribles crímenes en fetos con más de siete semanas, que han acabado triturados y tirados a un contenedor, y hasta el momento no hemos visto ninguna sentencia desfavorable contra las clínicas y profesionales que han ejecutado a esos bebés. España se ha convertido tristemente en el paraíso del aborto, al que acuden mujeres hasta de Holanda, uno de los países más permisivos de Europa. Lo lamentable de este tema es que mujeres jóvenes como esta ministra tengan esa nefasta forma de pensar. Me produce lástima convivir con seres humanos llenos de maldad e hipocresía, auspiciados por un partido que quema sus cartuchos lanzando salvas de ordenanza y cortinas de humo, y además intenta anestesiar a su sociedad con innecesarias actitudes, encubiertas por políticos en la oposición que permanecen calladitos y amordazados.
¿No hay otra solución para embarazos no deseados en niñas de quince años en adelante? Entiendo que es labor del Gobierno dedicar tiempo y dinero para evitar que las jóvenes queden en estado, pero no comprendo que en el siglo XXI, en la era de las tecnologías y la comunicación, todavía haya adolescentes tan desinformados. Por otro lado, hay cientos de parejas que desean ser padres, mujeres dispuestas a pasar por un calvario físico con tal de engendrar, y gastándose cantidades ingentes de dinero sin apoyo del gobierno, y cuando no funcionan los tratamientos siempre les queda la adopción. ¿Ustedes creen que en España no hay cien mil padres que estaban dispuestos a hacerse cargo de los cien mil niños que hubieran nacido de los cien mil abortos realizados en 2006? Estamos en una sociedad hipócrita. ¿A esto le llamamos progreso?
Recuerdo una visita al Ayuntamiento de Estocolmo, donde un guía explicó con detalle el comportamiento de la socialista sociedad sueca. Unos murales recogían lo protegido que estaba el ciudadano desde que nacía hasta su óbito. El proceso de la vida de los seres humanos nacidos allí era responsabilidad del Estado sueco, que estaba para salvaguardarlos. Sin embargo, por lo bajito, el guía añadió: "¡Aquí se suicidan novecientas personas cada semana!".
En la calle, el otro día, una persona afirmaba con claridad meridiana que la mujer puede y debe hacer con su cuerpo lo que le venga en gana, pues es su "administradora". Hemos acostumbrado muy mal a la juventud. Se inicia muy tempranamente en la promiscuidad y justifica el placer sin responsabilidad, porque es fácil no prevenir ni utilizar anticonceptivos; es más sencillo asesinar porque el Estado los protege. ¿Es esta la sociedad en la que nos quiere convertir Zapatero?
Deseo sinceramente que la nueva ley nunca salga adelante, que los ciudadanos conscientes nos opongamos con todas nuestras fuerzas. ¡Basta de impunidad! Sí al derecho a la vida.
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